Las empresas estadunidenses instaladas en México se han convertido en las principales defensoras de la relación bilateral ante el Gobierno de Estados Unidos, ya que su competitividad depende de nuestro país, afirmó Marcelo Ebrard Casaubón, secretario de Economía.
En entrevista con David Páramo en Imagen Radio, el funcionario explicó que las negociaciones en el marco de la revisión del T-MEC ya no se limitan a trámites individuales, sino que los sectores empresariales de México y Estados Unidos actúan de manera conjunta para concientizar a las estructuras políticas sobre la profunda dependencia comercial mutua.
Destacó la participación del Consejo Coordinador Empresarial en las labores de cabildeo con sus contrapartes en Estados Unidos y reconoció que el diálogo bilateral ya no es exclusivamente de gobierno a gobierno, sino que se desarrolla en un ecosistema en el que el sector privado plantea alertas sobre los riesgos en materia comercial.
Ebrard señaló que factores como la relocalización de empresas y la necesidad de asegurar las cadenas de suministro frente a las tensiones geopolíticas han cambiado las prioridades del TLCAN y de la primera versión del T-MEC, diseñados bajo la premisa de que los mercados debían operar con la mayor eficiencia posible y al menor costo.
Estados Unidos, y nosotros también, buscamos certidumbre y seguridad en el suministro. No se trata solo de qué país te vende más barato, sino de qué país es un socio confiable a largo plazo y está alineado contigo en términos de estabilidad regional”, afirmó.
El secretario de Economía advirtió que cualquier traba fronteriza o impuesto que se pretenda imponer a México como parte de la negociación comercial impactaría de manera directa e inmediata en las líneas de producción de estados clave como Ohio, Michigan y Texas.
Añadió que ello significaría un “tiro en el pie” para la economía estadunidense.
Ebrard sostuvo que la resiliencia de las cadenas de valor vale hoy más que unos centavos en el costo de producción y subrayó que México tiene una ventaja estratégica por su posición geográfica y por el nivel de integración con Estados Unidos.
Esto también nos obliga a nosotros, como gobierno y como sector empresarial, a jugar con estas nuevas reglas, elevando nuestros estándares y garantizando que somos esa opción segura y estratégica que el mercado norteamericano necesita”, dijo.
El titular de Economía destacó que la integración regional ya no es solo una meta plasmada en el T-MEC, sino una realidad cotidiana que sostiene empleos, plantas y fábricas en ambos lados de la frontera.
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