No solo México: EE. UU. también exime de impuestos a FIFA para el Mundial

No solo México le perdonó impuestos a la FIFA para la realización de la Copa del Mundo 2026 otorgando facilidades en el pago del Impuesto sobre la Renta (ISR) y otros gravámenes relacionados con la organización, la venta de boletos y los ingresos comerciales del torneo.

Sin embargo, esta agresiva estrategia de exención fiscal también se replicó en los Estados Unidos, donde los gobiernos locales terminaron asumiendo costos a costa de los contribuyentes. 

El costo millonario para los contribuyentes en EE. UU.

De acuerdo con una investigación publicada por The Athletic, la FIFA diseñó un modelo de negocio en el que se queda con la gran mayoría de las ganancias por boletaje, derechos de transmisión y patoncinios, mientras traslada los gastos operativos y de infraestructura a las sedes de Estados Unidos.

En el ámbito fiscal, estados como Misuri, Georgia y Florida perdonaron los impuestos a las ventas de boletos con el fin de atraer al organismo deportivo, lo que se traduce en una pérdida estimada de 57.8 millones de dólares en ingresos fiscales que dejaron de percibir. Aunado a los beneficios fiscales, las administraciones locales y los comités organizadores de las 11 ciudades anfitrionas en Estados Unidos tuvieron que absorber gastos en obras públicas y adecuaciones que, en muchos casos, no tendrán un beneficio a largo plazo, según reporta el medio estadunidense.

Entre las inversiones más polémicas se encuentra la inyección de 13 millones de dólares para remodelar la cancha del MetLife Stadium y la construcción del Centro de Transmisión de Dallas, un proyecto de 15 millones de dólares financiado localmente que está programado para ser demolido una vez que concluya el torneo.

Estas condiciones han provocado una profunda frustración en las ciudades sede, las cuales enfrentan presupuestos recortados, la cancelación de festivales para aficionados (Fan Fests) por falta de fondos.

Localidades como Nueva Jersey dieron una batalla para intentar que la FIFA absorbiera costos por el exceso de carga de trabajo en el transporte público, mientras que en Foxborough se tuvo que llegar a un acuerdo de última hora por el costo de seguridad.

Excélsior

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