Con casi 50 años de trayectoria, Rodrigo Murray está convencido de que el “teatro es un lugar de imaginación” donde la inteligencia artificial no tendrá cabida, porque es una expresión “sólo reservada para la presencia de seres humanos”.
Este arte escénico “esta hecho para no claudicar, no vencerse nunca y está fincado en fracasos. Hay una hermosa frase en el monólogo Leonardo donde dice: “el éxito es una cadena de eslabones fracasados. Y cada uno de estos eventos construyen lo que hace más de tres mil años viene forjándose para que el día de hoy digamos: México es una de las capitales con mejor teatro del planeta. No le pedimos nada a nadie, tenemos grandes escritores, actores, obras, teatros y el público asiste”, explicó Murray en entrevista con La Jornada.
El actor de 57 años, quien afirmó ser un hombre realizado en su trayectoria profesional, también admitió que existen fracasos en diversos ámbitos de la vida: “Los seres humanos tendríamos que abrazar al fracaso como un amigo, porque con él nacimos y con él nos vamos a morir. Más que señalarlo y evidenciarlo la idea sería decir: ‘¡Venga, ánimo, next!, inténtalo una vez más; reconstruirnos y reinventarnos’”.
A propósito del monólogo original Leonardo, que escribió, dirige y protagoniza inspirado en Leonardo Da Vinci, el genio renacentista, tendrá breve temporada del 6 al 15 de noviembre en el Centro Cultural Helénico, Murray también se refirió “a la inmortalidad que existe en el teatro”, perspectiva que comparte el multifacético actor junto con el histórico personaje, a quien por cierto, desmitifica y humaniza en escena.
“Así como Leonardo se enamoró de las artes escénicas para mí el teatro es la vida. Sin duda me casé con el teatro y tengo dos amantes: el cine y la televisión, pero el primero es un lugar donde me siento completamente a gusto, a salvo, feliz, realizado. Éste (el teatro) tiene la convención de saberse inmortal cada vez que se representa y termina con los aplausos. Es como el ave fénix. Además, ver un recinto lleno es lo más hermoso que puede haber”, mencionó el intérprete quien hizo su primera película a los nueve años.
Cinco décadas de trayectoria
Rodrigo Murray, quien ha incursionado en distintos formatos y géneros, reflexionó: “Leonardo está inmortalizado y en cada función vuelve a tener vida. En mi caso, en escena, actúo con una capa que era de mi padre (el reconocido Guillermo Murray), la cual usó en el monólogo La noche de Oscar Wilde que interpretó durante muchos años y siento su inmortalidad a través de esta prenda”.
Murray retomó: “El tiempo que he hecho teatro, cine, televisión y radio se me ha ido como agua entre los dedos; de pronto volteo, miro hacia atrás y digo: ¡en la madre! Llevo 50 años haciendo esto y todavía me faltan, espero, otras cinco décadas más”.
Sobre “el flechazo” actoral rememoró: “Tuve la fortuna de nacer en casa de un actor donde las pláticas y el entorno no me eran ajenos; antes de que llegara el momento de estudiar en la universidad, yo ya había trabajado en cine y en televisión, pero en esa época el primero que saltó fue mi padre y dijo: “vas a ir a estudiar la carrera”. Y, después de haberme recibido, también doy clases en la facultad, desde hace 10 años, de literatura dramática y teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México”.
Ahora, con una vida realizada, Rodrigo Murray agradece el consejo de su padre por haber forjado su deseo de ser actor. “Entendí, al paso del tiempo, el proceso mental del cual gozamos los actores para interpretar a un personaje. Eso trato de inculcar a mis alumnos. Hay una idea equivocada de que esta carrera es para recibir aplausos y premios, pero esto sólo es consecuencia del trabajo. La nuestra es una profesión como cualquier otra, sólo que estamos expuestos a la vista de los demás”.
Desde pequeño, subrayó, “mi atención nunca se quitó de la actuación, de las tablas, las pantallas, los sets y los foros”. Lo único, agregó, que podría faltarle es interpretar a un policía, pero debido a los estereotipos y sus características físicas no ha concretado. “En México, no me dejan hacerlo; sería feliz de encarnar a un policía corrupto y criminal, pero así es la conducta y de nosotros depende hacer cambios. A mí me encanta interpretar a buenos, malos, regulares, padres de familia, asesinos, pero evidentemente hay ciertos lugares donde me siento más cómodo, no te voy a decir que no, pero el trabajo de actor es también de investigación, es un detective, que entra en la vida de otro”.
Rodrigo Murray regresa con Leonardo, después de 10 temporadas, al Teatro Helénico, donde propone un encuentro entre el personaje histórico y una mirada contemporánea sobre la creatividad, la experiencia y la búsqueda personal.
El recorrido por la Italia renacentista se convierte así en un tránsito entre épocas: del Leonardo que conocemos por sus obras, al hombre que tuvo que enfrentarse, como cualquiera, al error, la incertidumbre, el deseo y la necesidad de imaginar otras posibilidades.
La obra, donde el humor convive con la reflexión, también rompe la cuarta pared para establecer una relación directa con el público. Además incorpora a Leonardo 4, escultura cinética y transformable del artista mexicano Sebastián, como parte del lenguaje escénico. “La pieza no funciona únicamente como escenografía: su transformación acompaña el desarrollo del relato y participa en los desdoblamientos entre personaje y actor”.
Con música de Luis Ernesto Martínez Novelo, bajista de La Gusana Ciega, Leonardo, que se ha presentado en diversos foros durante casi cinco años, celebrará el 6 de noviembre 150 representaciones. Las funciones serán a partir de ese mismo día y hasta el 15 de noviembre: viernes a las 20 horas; sábados, a las 19 horas, y domingos a las 18 horas en el teatro del Centro Cultural Helénico, ubicado en avenida Revolución 1500, colonia Guadalupe Inn.
La Jornada
