Rúbrica…¿Qué le deben a Ramos Alor?, Por Aurelio Contreras Moreno

Rúbrica
¿Qué le deben a Ramos Alor?
Por Aurelio Contreras Moreno


La crisis de desabasto de medicamentos e insumos que estalló en las últimas
semanas en los hospitales públicos del estado, en especial en Xalapa, Río Blanco
y el puerto de Veracruz, tiene una dimensión que ningún discurso oficial puede
maquillar: el de una afectación directa y real que pone en riesgo la vida de miles
de personas.
Uno de sus saldos, denunciado por el personal médico, es el de más de mil
cirugías retrasadas tan solo en el Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio”
de Xalapa, donde la actividad quirúrgica llegó a reducirse hasta en 80 por ciento
por falta de medicamentos, material de curación e insumos tan elementales como
papel higiénico y agua.
Más de mil personas que llegaron a un hospital porque necesitan una intervención
tuvieron que esperar, aplazando su recuperación o viendo agravarse sus
padecimientos, mientras sus familias gastan lo que no tienen en medicinas y
materiales que debería proporcionarles el Estado, sufriendo la angustia de la
incertidumbre de no saber cuándo habrá una jeringa, unos guantes o el material
quirúrgico indispensable para ser atendidas.
En este sistema público de salud que supuestamente iba a ser mejor que el de
Dinamarca, los propios trabajadores tienen que cooperar para comprar insumos; o
bien, los pacientes terminan adquiriendo de su bolsillo lo que el hospital no puede
proporcionarles.
La propia gobernadora Rocío Nahle tuvo que reconocer este lunes que, tras
ordenar revisar 60 hospitales, se encontraron centros con apenas 50 por ciento de
abasto y un promedio general, dijo, de 78 por ciento. Es decir, el gobierno estatal
reconoce con sus propias cifras –bastante “optimistas” contra lo que se ha visto y
denunciado- que el problema existe y es grave.
Y hay algo todavía peor: de acuerdo con lo declarado por la propia gobernadora,
el IMSS-Bienestar sabía desde mayo que existían faltantes de insumos. Estamos
en septiembre. ¿Qué hizo durante todos esos meses Roberto Ramos Alor,
coordinador estatal del IMSS-Bienestar, organismo que ahora se encarga de todos
los hospitales públicos?
Cuando finalmente se dio a conocer la magnitud de la crisis, y médicos y
residentes no tuvieron de otra que reclamar que no podían operar sin material, el
funcionario encargado de ofrecer una solución no presentó un programa de
abastecimiento ni explicó cuándo llegarían los insumos. Mucho menos asumió
responsabilidad alguna. Para lo que le dio fue para amenazar.
“Si usted no quiere operar, no opere”, espetó Ramos Alor a una residente del
Hospital de Alta Especialidad de Veracruz. Y enseguida vino la frase que exhibió
de cuerpo entero su manera de entender y ejercer el servicio público: “su
evaluación depende de nosotros”. Todo ello quedó registrado en un video que se
difundió, literal y de alguna manera irónicamente, como un virus en las redes
sociales.

Tan escandaloso fue el episodio que el propio IMSS-Bienestar se deslindó de las
expresiones de Ramos Alor, señaló que no representaban la posición institucional
y anunció “medidas correctivas”. Hasta Rocío Nahle calificó sus palabras como
“desafortunadas”. El funesto funcionario terminó ofreciendo una disculpa pública a
la de a… fuerzas. Pero de relevarlo del cargo donde le está haciendo un enorme
daño a la salud pública en el estado, absolutamente nada. Al contrario.
La respuesta de Nahle fue categórica: Ramos Alor no se va. “Él nos ha ayudado
muchísimo”, dijo la gobernadora al descartar su salida. Y habría entonces que
preguntarse a quién o con qué ha ayudado “muchísimo” Roberto Ramos Alor.
Desde el sexenio de Cuitláhuac García, cuando fue secretario de Salud, su
actuación estuvo mucho más vinculada a la operación política del grupo de Rocío
Nahle que a una administración eficiente de los servicios sanitarios. Y ése es un
elemento indispensable para comprender por qué, pese al desastre actual, la
gobernadora se niega a echarlo, pese a su sobrada y probada nulidad como
servidor público.
Luego de ser relevado fulminantemente de la Secretaría de Salud en el gobierno
de Cuitláhuac García por haber dejado caducar medicamento, Ramos Alor
sobrevivió políticamente y, para vergüenza de los veracruzanos, lo hicieron
diputado federal de Morena, desde donde “brincó” al IMSS-Bienestar ya en el
sexenio de su protectora.
No solo lo volvieron a poner donde hay. Fuentes de los Servicios de Salud de
Veracruz le atribuyen haber impulsado la llegada de la actual titular de la
dependencia, Mariela Hernández, y la colocación de cuadros afines en áreas
estratégicas como Recursos Materiales, Transportes, Riesgos Sanitarios,
Recursos Humanos y Sistematización de Pagos.
Particularmente delicado es lo que se señala respecto de esta última dirección,
desde donde, según estas versiones internas, el grupo vinculado a Ramos Alor
mantendría el control sobre el flujo de recursos destinado a nómina,
compensaciones y pagos de Sesver, así como sobre operaciones relacionadas
con el nuevo organismo Limpiaver, creado en la presente administración para
brindar los servicios de limpieza en los centros de salud, y que sería otro pozo sin
fondo.
No solo hay que preguntar por qué no hay medicamentos. Sino quién controla el
dinero para comprarlos y qué hacen con esos recursos.
¿Será ese el “as sobre la manga” del “médico brujo”?
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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