Tríadas chinas lavan dinero para cárteles; revela Centro para el Estudio de la Democracia

Las dinámicas en la venta de precursores químicos para crear fentanilo y otras drogas, así como lavar el dinero de la venta de los estupefacientes, muestra una  profunda integración operativa entre redes vinculadas a China y organizaciones criminales mexicanas. Pero las autoridades y funcionarios de diversas zonas del país, principalmente las aduaneras, no están exentos en las investigaciones.

El papel de China en la economía de drogas sintéticas de México se comprende mejor a través de su posición dentro de los sistemas comerciales y logísticos globales que sustentan las cadenas de suministro de precursores, se asegura en el documento del Centro para el Estudio de la Democracia (CSD), Alianzas en la sombra: Potencias autoritarias y el nexo de la guerra híbrida en América Latina.

Como publicó Excélsior esta semana, para los investigadores Martin Vladimirov, Sara Gálvezy Brendon Zhan, analistas del Programa Geoeconómico de CDS y autores del reporte entregado a la Casa Blanca, la producción de drogas sintéticas depende cada vez más de insumos químicos industriales obtenidos a través de cadenas de suministro transnacionales que conectan a productores e intermediarios chinos con redes mexicanas de fabricación y distribución.

Entre estas redes, la de Du Changgen destaca por su complejidad, ya que combina el suministro de precursores, equipos para la fabricación de pastillas y la coordinación financiera en múltiples jurisdicciones, abasteciendo a socios comerciales vinculados tanto al Cártel de Sinaloa como al Cártel Jalisco Nueva Generación.

Du Changgen es un ciudadano chino que lidera una organización transnacional de tráfico de drogas conocida como El Sindicato. Su red es una fuente clave de precursores químicos utilizados por cárteles mexicanos.

Desde hace años, Du supervisa desde China equipos de ventas que comercializan precursores químicos a gran escala. Su organización trafica cantidades industriales de precursores de fentanilo, metanfetaminas, MDMA y xilacina.

A Du se le atribuye la responsabilidad directa de cerca de 900 kg de precursores de fentanilo y metanfetamina incautados que fueron enviados tanto a México como a EU. Debido a su papel central en la cadena global de suministro de opioides, sus empresas (como Hanhong Pharmaceutical Technology) han sido sancionadas. En octubre de 2023, el Departamento del Tesoro de EU lo sancionó y lo puso en su lista de Designados Nacionales Especiales (SDN).

El flujo de estos bienes de doble uso depende de las rutas marítimas que conectan Asia con la costa del Pacífico mexicano. Para los investigadores del reporte, los puertos de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Ensenada funcionan como puntos de acceso cruciales entre las cadenas de suministro chinas y las organizaciones criminales mexicanas.

Para reducir los riesgos de detección y ocultar el origen, los envíos a menudo se canalizan a través de jurisdicciones intermedias, incluidos puntos de tránsito europeos, y cada vez más combinan grandes envíos comerciales con entregas más pequeñas y fragmentadas organizadas a través de servicios de envío internacionales y plataformas de adquisición en línea.

Las organizaciones criminales mexicanas dependen de cadenas de suministro dominadas por productores, corredores e intermediarios chinos, incluso a medida que evolucionan los controles regulatorios y los patrones de aplicación de la ley.

El papel de China en las finanzas en la sombra consiste en facilitar las actividades delictivas organizadas. Las redes de lavado de dinero vinculadas a China (RLNC) se han convertido en proveedores de servicios clave para las organizaciones mexicanas de narcotráfico, particularmente dentro de la economía del fentanilo.

Los sistemas de comercio legal a gran escala sirven de camuflaje financiero, permitiendo que los flujos ilícitos se integren en la actividad comercial ordinaria. Entre enero de 2020 y diciembre de 2024, la inteligencia financiera estadunidense identificó aproximadamente 312 mil millones de dólares en transacciones sospechosas vinculadas a redes chinas de lavado de dinero, con base en 137 mil informes.

En un modelo típico, los miembros de los cárteles que operan en EU proporcionan dólares a intermediarios chinos, quienes entregan cantidades equivalentes en pesos a afiliados del cártel en México. Posteriormente, los dólares se venden a clientes chinos que buscan eludir los controles de capital, quienes transfieren renminbi a cuentas controladas por la red en China.

Esto crea un ciclo financiero circular que, simultáneamente, blanquea las ganancias del narco y facilita la fuga de capitales.

La red Li Xizhi, una tríada de habla hokkien que opera en México, ha funcionado como intermediaria, conectando el efectivo generado por los cárteles en EU con los canales financieros chinos. Li Xizhi, un chino-mexicano-estadunidense con conexiones con tríadas chinas y funcionarios del gobierno, orquestó un ejército de chinos inmigrantes conductores de Uber, camareros, cocineros y propietarios de pequeños negocios para blanquear millones de dólares para los cárteles.

En la última década, los grupos delictivos chinos han aumentado silenciosamente su influencia en toda la región, aunque sus clientes se encuentren a medio mundo de distancia.

Excélsior

Noticias relacionadas