El Vaticano acepta renuncia de obispo Shaleta, asiduo a striptease y acusado de lavado

El Papa León XIV aceptó la renuncia del obispo caldeo de San Diego, Emanuel Hana Shaleta, después de que el religioso fuera arrestado en Estados Unidos bajo acusaciones de malversación de fondos y lavado de dinero.

La decisión fue confirmada por la Santa Sede a través de su boletín oficial, en el que se informó que la dimisión fue aceptada conforme al derecho canónico de las Iglesias orientales, procedimiento que permite al pontífice aprobar la salida de un obispo cuando este presenta formalmente su renuncia.

El caso ha generado atención tanto dentro de la comunidad católica de San Diego como en círculos eclesiales internacionales debido a la naturaleza de las acusaciones y al momento en que se produjo el anuncio del Vaticano.

El obispo Emanuel Shaleta fue detenido el 5 de marzo en el Aeropuerto Internacional de San Diego por autoridades del condado, cuando presuntamente intentaba salir del país.

De acuerdo con la Oficina del Sheriff del Condado de San Diego, la investigación se inició después de que un miembro de la iglesia presentara documentación y una declaración que apuntaban a una posible malversación de recursos.

Las autoridades sostienen que el religioso habría desviado aproximadamente 270 mil dólares pertenecientes a la Catedral Caldea Católica de San Pedro, una de las principales sedes de la comunidad caldea en el sur de California.

Shaleta enfrenta 17 cargos graves
Durante su comparecencia inicial ante un tribunal de California, el obispo se declaró no culpable de 17 cargos graves relacionados con presunta malversación y manejo indebido de recursos.

El juez fijó una fianza de 125 mil dólares, mientras continúa el proceso judicial.

El fiscal del caso, Joel Madero, argumentó ante el tribunal que existía riesgo de fuga, dado que el arresto ocurrió en el aeropuerto cuando Shaleta se disponía a viajar al extranjero.

Según la fiscalía, las irregularidades estarían vinculadas a pagos mensuales superiores a 30 mil dólares procedentes del alquiler del salón social de la iglesia, recursos que presuntamente no aparecen reflejados en las cuentas oficiales de la parroquia.

Madero afirmó que, durante las investigaciones, el obispo “proporcionó relatos completamente irrazonables sobre el destino del dinero” y no presentó pruebas claras sobre el manejo de esos fondos.

El Vaticano inició una investigación canónica contra el sacerdote Emanuel Shaleta.Facebook
La defensa del obispo y el respaldo de parte de la comunidad
El religioso ha rechazado públicamente las acusaciones.

Durante una misa reciente, Emanuel Shaleta afirmó:

“Nunca he abusado ni un centavo del dinero de la iglesia. Por el contrario, he hecho todo lo posible por preservar y administrar adecuadamente las donaciones.”

Su abogada, Sharon Appelbaum, sostuvo que el equipo legal buscará demostrar que los señalamientos son falsos y explicó que el viaje que realizaba el obispo había sido programado con anticipación, rechazando la hipótesis de una fuga.

Asimismo, sacerdotes de la Eparquía Caldea Católica de San Pedro Apóstol difundieron un comunicado en el que expresaron solidaridad con el obispo mientras se desarrolla el proceso judicial.

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Administración temporal de la diócesis
El Vaticano explicó que la renuncia fue presentada por el propio obispo en febrero, aunque la aceptación por parte del Papa no se hizo pública de inmediato.

De acuerdo con la embajada de la Santa Sede en Washington, el anuncio se retrasó deliberadamente para evitar interferir con la investigación policial en curso.

Tras aceptar la dimisión, el Papa León XIV designó como administrador apostólico temporal al obispo Saad Hanna Sirop, quien asumirá la conducción pastoral de la diócesis mientras se resuelve la situación.

Emanuel Shaleta, de 69 años, fue ordenado sacerdote en 1984 en Detroit dentro de la tradición de la Iglesia Caldea Católica, una rama oriental en comunión con la Iglesia católica.

En 2017 fue designado como responsable de la comunidad caldea en San Diego, donde supervisó actividades religiosas y administrativas de la diócesis.

Su caso ahora se encuentra bajo investigación judicial en Estados Unidos, mientras la Iglesia mantiene un proceso interno conforme a la normativa canónica.

Excélsior

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