Tienden puentes para reunificar familias

Yolanda Pérez Castillo, de 70 años, dejó de ver a sus hijas desde hace 27 años, cuando migraron a Estados Unidos en busca del sueño americano.

En Balancán, una comunidad marginada de Tabasco, de donde son originarias Yolanda y sus hijas María de Lourdes y Adriana del Carmen, dejaron a otros familiares, incluidos otros 4 hijos de Yolanda.

Este miércoles, Yolanda emprendió su propio sueño.

Con ayuda de la Fundación Alas de Plata viajó rumbo a Chicago, junto con otros 28 adultos mayores que también se reencontraron con sus familiares.

Alas de Plata tiene como objetivo ayudar a los sectores vulnerables de la sociedad, como lo es la comunidad migrantes en Estados Unidos y a los adultos mayores.

Yolanda salió detrás de una mampara en la que esperaban los adultos mayores que viajaron a Chicago. Del otro lado de ésta se encontraban sus familiares migrantes.

Cuando la señora Pérez Castillo, que nunca había visitado EU ni volado en avión, vio a sus hijas, el abrazo no se hizo esperar.

Mamita, viniste, te necesitaba tanto”. Con esa frase la recibieron.

El programa es un beneficio que da el gobierno de Estados Unidos, por medio de sus sedes diplomáticas, la embajada y nueve consulados que tiene en toda la República Mexicana, y nosotros como organización, actuamos como vínculo para complementar las reglas de operación”, dijo a Excélsior Adán Guerrero Treviño, director de programas de la fundación Alas de Plata.

Eso incluye vigilar que nuestros participantes, los adultos mayores tengan sus gastos cubiertos en Estados Unidos, salgan de ese país una vez que se haya terminado su tiempo de visita legal y que no representen una carga para el gobierno de EU”, subrayó.

La ONG, que tiene más de 10 años de historia, facilita el acceso a la visa estadunidenses, pues al ser parte del programa, las autoridades estadunidense saben con qué fines se solicita el documento, además, Alas de Plata les brinda apoyo legal, asesoramiento, capacitación y acompañamiento desde el inicio del trámite y más allá de su regreso a México tras haberse reencontrado en EU con sus familiares.

Bajo esa premisa y en medio de un fenómeno regional de migración masiva, han logrado que más de tres mil 500 personas obtengan su visa para viajar a Estados Unidos.

Guerrero comentó que “generalmente son los familiares en EU los que solicitan a sus papás, hermanos, esposos, esposas, pero no necesariamente tiene que haber un vínculo familiar. Se ayuda a cualquier persona, siempre y cuando cumpla los requisitos”.

El señor Arcadio Castañeda, de 83, volvió a ver a su hija Conchita, quien migró hace más de 20 años. “Te amo, papi. Tenía muchas ganas de volverte a ver”, con esas palabras y entre lágrimas, Conchita abrazó a su padre.

Son eventos muy emotivos. Hay muchos sentimientos  como el de gratitud, amor, resentimientos, pues en muchas familias también hay problemas, sentimiento de culpabilidad, pero todas esas emociones se fusionan en un abrazo, un beso, un largo llanto”, destacó Guerrero Treviño.

Así se cierra un ciclo que inició como un sueño y que se materializa cuando nosotros los entregamos en brazos de nuestros asociados o afiliados”, dijo.

Ayudamos a que ese sueño americano por el cual migraron, esté completo, pues aunque lo cumplan en materia económica, siempre está esa parte que no se sacia y es el no tener cerca a sus seres queridos”, aseveró el director de programas de la fundación.

Después del reencuentro, las familias tienen oportunidad de conversar y salen demasiadas emociones. Muchos hablan de lo difícil que fue adaptarse a una nueva cultura o enfermedades que han enfrentado.

Alas de Plata verifica que se cumpla el retorno de los adultos mayores y, con ello, pueden seguir usando la visa por los diez años que les fue aprobada.

Yo sólo quiero tener la visa para ver a mi hijo, hija, y poder morir”. Ésas son palabras que recurrentemente escucha Guerrero de los adultos que inician el proceso de reunificación.

Noticias relacionadas