La muerte de un niño de apenas cinco años durante un ataque armado en el municipio de Apodaca, Nuevo León, ha generado indignación y conmoción entre habitantes de la zona metropolitana de Monterrey. Videos de cámaras de seguridad que circulan en redes sociales y que ya forman parte de una investigación oficial muestran los momentos posteriores a la agresión ocurrida en la colonia Hacienda Las Margaritas.
Los hechos se registraron en las inmediaciones de una escuela primaria del sector, justo cuando estudiantes salían del turno vespertino. Según los primeros reportes de las autoridades, los disparos habrían estado dirigidos contra un hombre que se encontraba a bordo de una camioneta junto con su familia.
En el vehículo viajaban el padre, la madre y sus dos hijos menores de edad. De acuerdo con los informes preliminares, el agresor se aproximó al automóvil y abrió fuego en repetidas ocasiones, generando pánico entre quienes se encontraban en la zona.
Las cámaras de seguridad instaladas en viviendas cercanas captaron parte de la escena. En las grabaciones se escuchan las detonaciones y se observa a una persona correr por la calle momentos después del ataque. También se distingue a un presunto agresor vestido con short negro y playera blanca, cuya identidad aún no ha sido confirmada por las autoridades.
Durante la agresión, uno de los menores —identificado como Josué, de cinco años— recibió un impacto de bala en la cabeza. La gravedad de la herida provocó que fuera trasladado de emergencia a la Clínica 67 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), ubicada en el mismo municipio.
Videos de cámaras de seguridad captaron el ataque armado en la colonia Hacienda Las Margaritas, en Apodaca, donde murió el niño Josué tras recibir un disparo.
Sin embargo, al llegar al hospital los médicos confirmaron que el niño ya no presentaba signos vitales. Su muerte fue confirmada minutos después, lo que convirtió el caso en uno de los episodios más dolorosos registrados recientemente en el municipio.
Las autoridades estatales informaron que los videos difundidos forman parte de la carpeta de investigación abierta por la Fiscalía de Nuevo León. Este material será utilizado para reconstruir los hechos, identificar al agresor y determinar las circunstancias exactas del ataque.
De manera preliminar, los reportes indican que el padre de familia —contra quien aparentemente iba dirigido el atentado— contaría con antecedentes penales. Tras el ataque, el hombre habría huido del lugar, dejando en la escena a su esposa y a los dos menores.
Este dato es uno de los elementos que la Fiscalía analiza dentro de la investigación, ya que podría apuntar a un ataque dirigido. No obstante, hasta el momento no se ha confirmado oficialmente el móvil del crimen ni la identidad del responsable.
La escena del ataque ocurrió en un momento especialmente sensible: la salida escolar del turno vespertino. Esto provocó alarma entre padres de familia, maestros y vecinos que se encontraban en los alrededores de la escuela primaria Saturnino.
Tras confirmarse la muerte del menor, habitantes de la colonia organizaron un pequeño homenaje frente al plantel educativo. Padres de familia, vecinos y compañeros de la escuela colocaron globos blancos, veladoras y mensajes para recordar al niño.
El memorial improvisado refleja el impacto emocional que el caso ha generado en la comunidad. Muchos residentes expresaron su preocupación por la creciente violencia en el sector y el riesgo que representa para las familias que viven en la zona.
Vecinos de Hacienda Las Margaritas señalaron que en los últimos años se han registrado diversos hechos violentos en el municipio de Apodaca, una de las zonas con mayor crecimiento urbano e industrial del área metropolitana de Monterrey.
Especialistas en seguridad han advertido que los ataques dirigidos vinculados a disputas personales o criminales suelen ocurrir en espacios públicos, lo que aumenta el riesgo para terceros inocentes, como ocurrió en este caso.
Mientras continúan las investigaciones, la exigencia de justicia por la muerte del pequeño Josué se ha multiplicado en redes sociales y entre los habitantes de la colonia. La comunidad espera que las autoridades logren identificar al responsable y evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
El caso vuelve a colocar en el centro del debate la violencia armada que afecta a zonas urbanas del norte del país y sus consecuencias más devastadoras: las vidas de civiles que quedan atrapados en medio de ataques que, en muchos casos, no iban dirigidos contra ellos.
Excélsior
