El 9 de junio pasado, un grupo de policías se encontraba en la comandancia municipal de Progreso de Obregón, Hidalgo. Mientras, en los separos, algo trágico se desencadenaba. Detrás de la puerta de hierro se encontraba la doctora Beatriz Hernández, de 29 años de edad, quien fue detenida después de tener un incidente vial. 71 minutos pasaron desde que llegó, hasta que encontraron su cuerpo inerte en el suelo, 20 minutos después declararon su muerte. Las autoridades concluyeron que ella se había suicidado.
No es la única muerte dentro de las galeras. Entre enero de 2020 y junio de este año hubo al menos 21 muertes dentro de los separos en distintos municipios del país, de acuerdo con una revisión hemerográfica realizada por Excélsior. En al menos 14 casos, los familiares de las víctimas señalaron a policías por golpes o por abuso policial.
Tan solo este año se han presentado casos en: Coahuila (1), Hidalgo (1), Puebla (3) y Tlaxcala (1). El año pasado hubo 15 casos ocurridos en estados como Chihuahua, Estado de México, Jalisco, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Querétaro, Veracruz y Zacatecas. Entre las causas de muerte de los detenidos se informó que hubo suicidios, lesiones, broncoaspiración, infartos. Muchos de ellos llegaron a ese sitio por cometer faltas cívicas.
Las muertes en custodia
En opinión de Daniel Gómez-Tagle, analista en utilización de la fuerza y derechos humanos, estas muertes seguirán pasado y no necesariamente tiene que ver con las detenciones o la custodia, sino que en México existe un modelo de uso de la fuerza, el cual necesita una reforma integral que brinde certeza técnica y operacional a los policías.
“Tenemos que redefinir el modelo de fuerza policial, porque no son casos aislados, los policías terminan matando gente durante el traslado, como pasó en Chihuahua, o durante las detenciones como ha ocurrido en otros estados. No se trata de una modificación específica para monitorear las detenciones o la custodia, sino todo el modelo nacional del uso de la fuerza. (…) Las muertes en custodia se seguirán repitiendo hasta que no se modifiquen los mecanismos de revisión interna”, dijo en entrevista telefónica Gómez-Tagle.
El 12 de junio pasado, policías de San Miguel Xoxtla, Puebla, detuvieron por una presunta riña a Carlos Portilllo, egresado de la licenciatura en Artes Plásticas de la BUAP, horas más tarde fue encontrado sin vida en los separos, las autoridades aseguraron que se trató de un suicidió, aunque su familia argumentó que hubo abuso policial, concretamente denunciaron que el joven fue golpeado hasta la muerte.
Amigos de Carlos contaron al portal de noticias Lado B que a los familiares les informaron que la causa de su muerte fue traumatismo craneoencefálico, y la versión que les dieron es que se golpeó él solo en la cabeza hasta la muerte; sin embargo, consultaron a médicos, quienes les dijeron que eso era imposible.
Qué se necesita para ser policía
¿Pero quién puede ser policía municipal? ¿Qué se requiere para ser un agente local? Al hacer una revisión a las convocatorias de diferentes municipios o alcaldías de México, se detectó que no están unificados los requisitos, en algunos casos solo piden la secundaria terminada, en otros el bachillerato, el rango de edad o estatura también varía.
Con la Ley General de Sistema Nacional de Seguridad Pública de 2009 homologaron normas para obtener el Certificado Único Policial, que incluían por ejemplo, aplicar a una serie de exámenes, como el de control de confianza, también se pedía más de 800 horas de formación en la una academia, sin embargo, solo uno de cada tres policías se han certificado, de acuerdo con datos publicados por el portal Animal Político.
Vigilancia de los detenidos
En febrero pasado, Juan José de 20 años de edad fue detenido y llevado a los separos de Ixtacuixtla, Tlaxcala, horas después fue encontrado sin vida. Los primeros reportes detallaron que el joven se encontraba suspendido de su playera amarrada a su cuello. La Fiscal local abrió una carpeta de investigación, aunque no informó de alguna detención.
En el caso de la doctora Hernández, siete uniformados —otro más está prófugo— enfrentan dos procesos, el primero por homicidio culposo por omisión y el segundo por imcumplimiento del deber legal; en Puebla, por la muerte de Carlos 11 agentes, una jueza y el director de seguridad municipal fueron procesados por diferentes delitos, como abandono de funciones y usurpación de funciones.
Tras mirar los videos de circuito cerrado en la segunda audiencia del caso de la doctora Beatriz Hernández, las autoridades argumentaron que la joven se suicidó y maniobró con una tela que se colocó en el cuello, aunque en ningún momento se observa que se haya colgado; luego hay un corte en el video, e inmediato se ve que funcionarios de la comandancia encuentran el cuerpo en el suelo.
¿Cómo obtuvo la doctora esa tela? ¿Quién la vigilaba? ¿Alguien montoreaba las cámaras? ¿Qué responsabilidad tiene cada trabajador de la comandancia? Son preguntas que siguen en el aire.
Lilian Chapa Koloffon, analista de políticas de seguridad, explicó que existe una vigilancia limitada de los separos en las comandancias. “Es materialmente imposible tener vigilancia todo el tiempo para las personas que están detenidas en los separos, ni siquiera en las prisiones existe”, dijo.
¿Pero el caso de la doctora Bety pasó por falta de capacitación de los policías? Para Chapa, más que una acción individual de los policías, tiene que ver con los protocolos de cuánto tiempo puede pasar una persona detenida sin ser vigilada.
“(La vigilancia) no la define el policía en lo individual, sino que puede que sea porque hay personal insuficiente en ese centro de detención, y puede que los detenidos pasen más tiempo sin vigilancia, pero en este caso no creo que haya pasado por un tema de capacitación”, agrega la analista.
Para el experto en utilización de la fuerza, Daniel Gómez-Tagle, es cuestión de tiempo para que ocurra otra muerte más en separos, sin embargo, existen medidas que se podrían aplicar para evitarlas, y no solamente por parte de policías, sino por funcionarios de mayor rango.
“Hace falta supervisión externa, es una primera medida que podría ser eficiente. Una figura de supervisión externa podría ayudar a medir estas acciones policiales. También determinar cuándo un policía tiene o no razón, porque a veces las figuras de gobierno utilizan a los policías para lavarse las manos. Muchas veces la responsabilidad es institucional, porque ellos (los funcionarios de gobierno) son los que capacitan y permiten estas prácticas dentro de la policía”, detalló Gómez-Tagle.
Fuente: Excelsior
