María Rojo, una vida de arte

CIUDAD DE MÉXICO.- Grandes cintas como El cas­tillo de la pureza, Los ca­chorros, El apando, Las Poquianchis, La tarea, Rojo amanecer, Danzón, El ca­llejón de los milagros, Salón México, La dictadura perfec­ta y, recientemente, Las horas contigo, son sólo una muestra de las más de 80 películas en las que ha participado la actriz María Rojo, quien hoy cumple 75 años de vida.

Para la actriz no sólo es importante el arte sino tam­bién participar en las decisio­nes del país, por ello, también ha incursionado en la política.

Así ocupó el cargo de dipu­tada federal plurinominal, en la LVII Legislatura, cargo en el que promovió diferentes leyes en favor del cine mexicano.

También fue diputada local por la Asamblea Le­gislativa del Distrito Fe­deral de 2003 a 2006 y ocupó el cargo de se­nadora de la República y presidenta de la Co­misión de Cultura de este organismo.

Además fue jefa delegacional en Co­yoacán de 2000 a 2003.

A lo largo de 67 años de carrera artística, la actriz ha declarado que es tímida e insegura, que en sus prime­ros años de estudio era muy mala en matemáticas y casi en todo, menos en deportes, pintar, declamar y escribir.

Su temor siempre venía de sufrir dislexia, razón por la cual fue blanco de burlas por parte de sus compañeros.

INICIA EN TEATRO

María de Lourdes Rojo e In­cháustegui nació el 15 de agosto de 1943 en la Ciudad de México y desde pequeña descubrió que su vocación era la actuación, justo cuando en tercero de primaria su maes­tra la llevó a ver el teatro del pequeño mundo de Enrique Alonso en donde se presentó una pastorela.

Y fue él quien le dio su pri­mera oportunidad en Cape­rucita al sustituir a su actriz quien faltó por enfermedad.

Meses después Alonso tuvo un espacio en Telesiste­ma Mexicano, la incipiente te­levisión de entonces y pensó en la pequeña de ocho años como su protagonista Chiqui­rritica, en el Teatro Fantástico de Enrique Alonso, Cachirulo.

Ése fue el nacimiento de una estrella que hasta el mo­mento sigue brillando.

Rojo confesó que siem­pre admiró a las rumbe­ras y era por el glamour que transmitían, el maquilla­je, peinado y los tacones que usaban la hipnotizaba y lo atribuyó a que su mamá, doña Águeda Incháustegui, maes­tra de escuela, nunca se arre­glaba, aunque sus tendencias izquier­distas y liberales las aprendió de ella.

Cuando creció y ya no podía inter­pretar roles de niña, pero tampoco de jo­vencita, es decir, en su época de prepa­ratoria, por consejo de Cachi­rulo, decidió partir a Veracruz y estudiar teatro en la univer­sidad de aquel estado.

En 1975 Rojo hizo cas­ting para El apando, -luego de participar en cintas como Los cachorros y El castillo de la pureza-, pero no quedó, el director Felipe Cazals se de­cidió por Ana Martí, pero ésta se peleó con el creativo, por lo que le dio la oportunidad a Rojo, quien hizo su primer desnudo.

Un año después participó en Las Poquianchis, tra­ma que contenía escenas de índo­le sexual y en 1990 volvió a sorprender con este tipo de se­cuencias en La tarea.

Rojo amanecer (1989) fue otro proyecto que llamó la atención al retratar la angus­tia que se vivió en Tlatelolco durante la matanza de estu­diantes en La Plaza de las Tres Culturas, el 2 de octubre de 1968.

Esta cinta fue enlatada, es decir se retrasó su estreno más de un año y se pidió a la producción del director Jorge Fons que se le censuraran al­gunas escenas.

María ha ganado tres pre­mios Ariel por Rojo Amane­cer, Lo que importa es vivir y Naufragio.

María Rojo, quien sigue participando en varios pro­yectos, lo mismo ha destaca­do en cine que en telenovelas como Acompáñame, Lo blan­co y lo negro, Muchachitas, Te sigo amando y Corazón salvaje.

En teatro estuvo en Made in México y El chofer de la se­ñora Daysi, entre otras.

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