La nube y la IA reconfiguran el mapa fiscal en México

La función fiscal en México atraviesa una transformación profunda. Lo que antes se concebía como un área centrada en el cumplimiento, hoy se ha convertido en un componente estratégico del negocio, impulsado por la digitalización del marco regulatorio y por el uso creciente de tecnologías avanzadas.

De acuerdo con Charbel Ramos, socio de Innovación y Estrategia en Deloitte, dos fuerzas están acelerando este cambio. Se trata de la complejidad regulatoria y la adopción de inteligencia artificial tanto por parte de las empresas como de las autoridades fiscales.

“Las auditorías ya no se basan en pruebas selectivas; hoy la autoridad tiene acceso a bases de datos completas y en tiempo real. Por eso la tecnología se vuelve esencial para garantizar precisión y agilidad”, explicó en entrevista con Excélsior.

Ante esta nueva realidad, las empresas mexicanas se ven obligadas a integrar soluciones tecnológicas para responder a requerimientos cada vez más estrictos.

En este sentido, Ramos señaló que la inversión en herramientas adecuadas suele ser la principal barrera. “Si una compañía no tiene la visión o el acceso a las tecnologías correctas, se queda un paso atrás. Ahí es donde entran firmas como la nuestra, para acompañar la evolución”.

Uno de los desarrollos clave de Deloitte es Tax Operate Platform, una solución en la nube diseñada para automatizar procesos fiscales críticos y anticipar riesgos mediante IA.

La plataforma conecta directamente con el ERP de los clientes, con el SAT y con otras fuentes de datos, proporcionando cálculos fiscales precisos y reportes en tiempo real.

Al respecto, Dante de Gante, director de Tecnología para el área de Impuestos en Deloitte, destacó que el diferencial tecnológico está en su integración de automatización avanzada y validación inteligente.

“Podemos identificar inconsistencias en CFDI, facturas duplicadas, discrepancias con estados de cuenta y hasta operaciones con empresas fachada mediante análisis de bases de datos de grafos. Además, clasificamos contribuyentes de riesgo con base en comportamientos inusuales”, compartió.

La calidad de los datos, pilar fundamental

Para garantizar la calidad de los datos, la plataforma aplica reglas de negocio que cotejan información del ERP, el SAT y otras fuentes, y mantiene trazabilidad total de cada extracción. A esto se suman controles preventivos y alertas tempranas que evitan errores antes de que impacten los cálculos fiscales.

Otro diferenciador clave es la visualización. Los dashboards ofrecen tres niveles de profundidad: operativo, analítico y estratégico. Lo que permite desde monitorear obligaciones diarias hasta modelar riesgos y escenarios, convirtiendo a la gestión fiscal en un proceso proactivo alineado con la dirección del negocio.

Migrar a la nube, reto cultural y tecnológico

En entrevista, De Gante advirtió que persisten dudas sobre seguridad, integración con sistemas heredados e interpretación conservadora de las normativas. Sin embargo, dijo, la adopción exige educación continua, pruebas piloto y claridad en los beneficios.

Los resultados son inmediatos. Desde su implementación, las empresas observan una reducción significativa en tiempos operativos, mayor visibilidad y un sistema escalable capaz de adaptarse a nuevas reglas o integrar más entidades sin desarrollos adicionales.

Para Deloitte, la misión es convertir la función fiscal en una ventaja competitiva. “Buscamos que los equipos liberen tiempo para enfocarse en decisiones estratégicas y aporten más valor al negocio”, concluyeron los expertos.

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