La Fórmula 1 busca corregir las fallas del reglamento técnico 2026

El parón forzado en el calendario de la Fórmula 1, derivado de las cancelaciones en Baréin y Arabia Saudita por la guerra en Irán, ha otorgado a la categoría reina un respiro inesperado para someter a juicio su cambio reglamentario más ambicioso en una generación ante las críticas de las normas técnicas 2026.

Este jueves, la Fórmula 1, la FIA y los equipos se reunirán en Londres para iniciar una serie de debates críticos sobre el funcionamiento de las nuevas unidades de potencia, cuyo desempeño tras las primeras tres carreras ha generado opiniones divididas y desafíos de ingeniería que, incluso, han puesto en cuestionamiento la seguridad, especialmente tras el accidente en Japón entre Oliver Bearman y Franco Colapinto.

El corazón de la controversia radica en el reparto de potencia 50-50 entre el motor de combustión y la energía eléctrica. Esta configuración ha introducido fenómenos que los puristas y pilotos cuestionan, como el «super-clipping» —momento en que la energía se desvía automáticamente a la batería, ralentizando el coche en plena recta a pesar de que el piloto mantenga el acelerador a fondo— y la necesidad excesiva del lift and coast, lo que sugiere soltar el pedal de aceleración para recargar las baterías en curvas de alta velocidad.

Desde la Federación Internacional del Automóvil han defendido la necesidad de este análisis tras el Gran Premio de Japón.

«Ha sido la posición constante de todas las partes interesadas que se llevaría a cabo una revisión estructurada tras la fase inicial de la temporada, para permitir que se recopilen y analicen suficientes datos». Según el organismo, las reuniones de este mes buscan «evaluar el funcionamiento de la nueva normativa y determinar si se requieren ajustes», aclarando que cualquier cambio, especialmente en la gestión de energía, «requiere una simulación cuidadosa y un análisis detallado».

Sin embargo, en el paddock las opiniones están divididas. Mientras algunos celebran el aumento de adelantamientos por el intercambio de despliegue eléctrico, figuras como el tetracampeón Max Verstappen han sido implacables. El piloto de Red Bull ha calificado el actual formato de carreras como «una broma» y algo «fundamentalmente defectuoso».

Se espera que la primera reunión ofrezca un panorama para una segunda junta el 20 de abril, donde se pueda desarrollar un voto electrónico y dar paso a algunas modificaciones a partir del Gran Premio de Miami.

Excélsior

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