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Los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 terminaron sin un solo caso positivo por dopaje. Más de 3,000 muestras, cerca de 2,000 atletas y ningún resultado adverso reportado durante la competencia.
Es la primera vez que ocurre desde los Juegos de Nagano 1998. En 28 años, el control antidopaje nunca había salido limpio en tiempo real.
El dato contrasta con el historial reciente del movimiento olímpico. Después de Londres 2012, el reanálisis de muestras provocó la retirada de 31 medallas y la reasignación de otras 46. Aquellos resultados no se detectaron en el momento, aparecieron años después.
El sistema cambió tras ese periodo. El informe McLaren, encargado por la Agencia Mundial Antidopaje, documentó un programa de dopaje de Estado en Rusia entre 2011 y 2015. La respuesta fue ampliar controles, extender ventanas de análisis y sostener vigilancia fuera de competencia.
El 92% de los atletas fueron evaluados
En Milán-Cortina, el enfoque fue otro. La International Testing Agency confirmó que 92% de los participantes fue evaluado al menos una vez en los seis meses previos al evento. El monitoreo se desplazó hacia la etapa de clasificación, donde históricamente se concentraban los picos de riesgo.
El director general del organismo, Benjamin Cohen, describió el operativo como el programa más amplio aplicado hasta ahora. El cambio no está en la cantidad durante los Juegos, sino en el seguimiento previo.
“Antes, sólo se sometía a pruebas a los atletas cuando llegaban a los Juegos Olímpicos. Hoy en día, el sistema es completamente diferente”, declaró Cohen.
Realizamos un seguimiento de los atletas durante un período mucho más prolongado; de hecho, durante el período más delicado, cuando los atletas quieren clasificarse para los Juegos Olímpicos”.
El único caso detectado ocurrió antes del inicio. La biatleta italiana Rebecca Passler arrojó un resultado adverso por un metabolito de letrozol el 2 de febrero. Fue suspendida de forma provisional y posteriormente autorizada a competir mientras se resuelve el proceso.
El letrozol es un fármaco utilizado para reducir niveles de estrógeno. Su uso está restringido en el deporte por sus efectos en el rendimiento y la recuperación.
La ausencia de positivos durante la competencia no cierra el caso. Las muestras recolectadas se conservan hasta por 10 años. El desarrollo de nuevas técnicas de detección permite reabrir expedientes y modificar resultados con el paso del tiempo.
El precedente reciente lo confirma. Varias medallas olímpicas han cambiado de manos años después del podio.
Milán-Cortina ofrece una imagen distinta, pero no definitiva. El control antidopaje dejó de concentrarse en el evento y se trasladó al proceso. El resultado, por ahora, es un tablero sin sanciones. El veredicto final sigue pendiente.
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