Hampa tejió saqueos tras ‘Otis’; los robos comenzaron poco después de que impactara el meteoro

Para un integrante de la Mesa de Seguridad de Guerrero, hay indicios de que los saqueos y la rapiña que hubo en Acapulco después del paso del huracán Otis fueron provocados; es decir, no fue un acto casual, ya que grupos del crimen organizado los iniciaron y encausaron.

De acuerdo con la información que tenemos, los primeros saqueos se dieron al día siguiente del paso de Otis, sólo unas horas después del impacto, en esos momentos, la población no tenía necesidad de agua o alimentos, pues tenía agua y comida en sus casas para uno o más días, es verdad también que hay quienes viven al día, pero en ese momento no se justificaba el saqueo”.

El miembro de la Mesa de Seguridad señala que la información que tienen es que el primer saqueo  fue contra las tiendas OXXO, cadena que se distribuye a lo largo de Acapulco y no tienen ningún tipo de seguridad.

Las ventanas y puertas son de cristal y tienen una cerradura, en algunos casos se cierran con cadenas y candados, por lo que les fue muy fácil romper los vidrios, por lo que ingresaron y se llevaron todo lo que había a su paso, hasta  la estantería”.

En varios de los saqueos hubo presencia de patrullas; sin embargo, la policía no intervino, simplemente se conformó con ser espectadora y después los agentes se retiraron del lugar, no quisieron confrontarse con la gente.

Casi de inmediato, las siguientes tiendas en ser saqueadas fueron los minisúper ubicados en distintas colonias del puerto, la mayoría de Aurrera y otras empresas;  sin embargo, ahí se comienza a notar cierta organización,  pues llegaban entre tres y cuatro hombres en un vehículo, sacaban herramientas como barretas y cizallas para volar cadenas o candados, gatos hidráulicos y rompían las cortinas metálicas o puertas para ingresar a los comercios.

El grupo de hombres ingresaba al pequeño supermercado, sacaba algunas cosas y dejaba todo abierto para que cualquier persona pudiera entrar y llevarse lo que quisiera, con el pretexto de que no había tiendas abiertas dónde comprar alimentos, aquí ya se notaba cierta organización, los hombres que abrieron el negocio sólo se llevaban lo mínimo y no iban muy cargados como se pudiera pensar.

Tal vez en un primer momento estos grupos delictivos intentaron congraciarse con la gente, haciendo el trabajo sucio al abrir las tiendas y diciendo ‘ven, puedes agarrar lo que quieras o te haga falta’.

Sin embargo, al segundo y tercer día, al ver que la autoridad no hacía nada por detener los saqueos, se fueron por algo más grande, los supermercados, y se siguió el mismo modo de irrupción al comercio, se metían e invitaban a la gente a que tomara todo lo que quisiera sin ningún problema, inclusive había quienes circulaban en vehículos por las cercanías, avisándoles a todos a gritos que tal supermercado estaba abierto y podían ir a sacar lo que quisieran, sin problema alguno”.

Sin embargo, para los grupos delictivos, en esos casos su objetivo eran los cajeros automáticos, mientras la mayoría de la gente se llevaba todo lo que podía, los delincuentes destruían los cajeros automáticos con marros y barretas para sacar el efectivo.

Los civiles estaban tan ocupados en ver qué podían llevarse que no prestaban atención a lo que los delincuentes estaban haciendo, para la gente esos hombres sólo eran unas personas más buscando qué llevarse, y en caso de que alguien fuera de mirón, pues había otros hombres listos para quitarlos del lugar”.

Finalmente las últimas en ser visitadas por los delincuentes fueron las plazas comerciales y las tiendas departamentales, como Sears o Liverpool, en muchos casos se intentó justificar los saqueos con la idea de que la gente necesitaba agua y alimentos, productos que  las tiendas departamentales no tienen, pero al tercer y cuarto día éstas tiendas fueron atacadas.

En el caso de Sears, para el hampa el objetivo fue la joyería y relojes, mientras que los pobladores podían tomar lo que quisieran, ropa, perfumes, zapatos.

Lo mismo sucedió en las plazas comerciales, como Galerías Acapulco, Galerías Diana, entre otras, donde también había joyerías.

Lo mas común era que la gente buscara una pantalla, artículos electrónicos, hubo quien hasta se llevó lavadoras y refrigeradores.

Mientras que los verdaderos delincuentes en una pequeña maleta se llevaban bajo la noche y sin vigilancia por la falta de luz miles de pesos en joyas y relojes sin que nadie los molestara, al amparo de la muchedumbre que sólo tenía ojos para ver qué se llevaba.

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