Foto: Cuartoscuro
Los daños por el derrame continúan y los cuerpos de agua —lagunas, ríos y arroyos— han sido alcanzados por el hidrocarburo que llegó del mar en Veracruz, alertaron pobladores de Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan durante la movilización de este domingo, que recorrió desde la cabecera municipal hasta las playas de Jicacal.
Ayer siguió llegando chapopote a las playas de El Salado y Los Arrecifes, municipio de Mecayapan. En Zapotitlán aparecieron dos tortugas muertas y en las playas de San Juan, peces pintados de chapopote, muestra de que el derrame sigue afectando la fauna acuática”, leyó una de las pescadoras en un pronunciamiento colectivo.
Las comunidades insistieron en que, a más de un mes del derrame, la emergencia no está controlada: continúan los arribazones de hidrocarburo, persisten los olores fuertes en las zonas de manglar y se han documentado síntomas de afectación a la salud —dolores de cabeza, náuseas y malestares estomacales— entre habitantes que viven cerca de las lagunas y esteros.
Además del daño ambiental, denunciaron que la pesca permanece detenida por temor a consumir productos contaminados.
“Vivíamos del mar y de la laguna; hoy no podemos comer nada de ahí porque tenemos miedo a enfermarnos”, expresaron.
Los pobladores caminaron 10 kilómetros por la sierra de Santa Martha hasta llegar al litoral, expresan su preocupación por la parálisis económica que ya está dejando a hombres y mujeres sin empleo, algunos en la pesca y otros en las palapas que ofrecen servicios de venta de alimentos y recreativos.
“El turismo no llegó, no se arriesgan a mancharse de chapo”, lamentó Nora, una vendedora.
Comentaron que acaso llegaron dos o tres autobuses, cuando en años anteriores llegaban más de 20.
“Hay una sensación de abandono”, aseguraron.
Mientras tanto, en Alvarado, pescadores de la cooperativa Ensenada Ribera de Alvarado manifestaron su preocupación ante la inminente entrega de apoyos económicos por parte del gobierno federal.
Temen que los recursos no lleguen a quienes realmente han perdido su sustento, y que se repita el patrón de exclusión que han denunciado en otras emergencias ambientales.
Las organizaciones y cooperativas coincidieron en que el derrame ha dejado un rastro de afectaciones que se extiende desde la costa hasta la sierra, y exigieron a las autoridades estatales y federales certeza científica, monitoreo independiente y reparación integral del daño, así como transparencia en los censos y padrones de apoyo.
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