Tal Cual, por Alberto Loret de Mola

De políticos, toreros y toros bizcos.

Dice -o repite- la canciller federal alemana, Angela Merker, que «ningún presidente ni alcalde ‘hereda problemas’. Se supone que los conoce de antemano y por eso se hace elegir, para gobernar con el propósito de corregir esos problemas. Culpar a los predecesores es la salida fácil y mediocre de los malos gobiernos. Si no pueden, no se postulen». 

Éste es, sin duda, el caso de la malograda 4T que, sin haber estudiado al toro, se pusieron cual novillero deschavetado, echados tantito a la izquierda, a recibir a un enfurecido Miura de 700 kilos, de nombre México, a “porta gayola”, con tan mala suerte que la inmensa fiera resultó bizco del ojo derecho y pues al no percatarse del engaño, se llevó de corbata cual piñata de Tlaltepan, los sueños de “abrazos y no balazos” y de corrupción cero por generación espontánea, de los políticos que pareciera llegaron a aprender, no a gobernar. Y, entonces, por no haber asistido al sorteo de los astados y así no percatarse de ese pequeño detalle, ahora están horrorizados siendo testigos del matador ensartado, paseando por todo el ruedo, en la portentosa cornamenta del burel y pues los responsables le echan la culpa al morlaco por sus defectos de visión que, un buen conocedor hubiera detectado, sin duda, con sólo ver al animal, unos segundos antes.

Hablemos de personas, no de partidos, para las elecciones que vienen. Para no ir más lejos, necesitamos en San Lázaro, legisladores que nos representen. Para el distrito de Xalapa, Américo Zúñiga conoce bien el arte de torear vamos legislar, cabildear. Esto es un arte y Zúñiga lo lleva en la sangre noble, heredada de su padre y cultivada a base de esfuerzo. No hay mejor opción. Ha sido un alcalde que trabajó bien y dejó buenos resultados, y hasta dinero para la siguiente administración. Un caso digno de Ripley.

Para diputado pero local, también por Xalapa, Alejandro De la Madrid tiene el contacto con la gente, con los empresarios, con los industriales, trae miles de kilómetros andados y mantiene una lucha obsesiva por rescatar y cuidar el agua. Seguramente, de no hacerle una chicanada en su partido, será un buen diputado. 

Y en las alcaldías, hablando de Xalapa para comenzar, sólo podemos considerar dos que se sienten seguros y muchos aspirantes que están en el aire. El primero, Ricardo Ahued fue un buen presidente municipal porque no robó y sí aplicó los recursos que le otorgaba la federación, a diferencia del nefasto Hipo Litio que se dice honesto por no robar dinero, cuando no se da cuenta que la aplicación de los fondos federales son patrimonio del pueblo. Devolvió, por imbécil y huevón, muchas partidas destinadas a mejorar la calidad de vida de los xalapeños para “apoyar” a la 4T, sin darse cuenta que esa omisión fue equivalente a robarle a los que prometió gobernar. Puede ser una piedra en el camino para el Senador que, ese sí, es honesto. La piedra en el zapato de David Velasco, el otro “seguro” pues Ahued o lo que es lo mismo: Velasco no ganaría a menos que se desplome Ricardo por la carga y los pasivos sociales del ahora alcalde. 

Para veracruz, la única posibilidad de arrebatarle al Chiqui Yunes su inmerecida herencia, es con el empuje de Ricardo Exsome quien, no lo dude, goza de un prestigio a toda prueba y es apoyado lo mismo por los  empresarios, que por la gran base de trabajadores hartos de ver los trastupijes de la familia de muy raspado prestigio, y a quienes se les relaciona, todos lo dicen, con lo contentos que andan por el puerto algunos malandrines de aquellos, de peso pesado, de bota vaquera vamos. De ganar, sería como un buen quite por chicuelinas, al estilo Manolo Martínez y se dibujaría en el horizonte, un futuro promisorio para el mítico puerto. Su triunfo, merecido por cierto, bien valdría las orejas y el rabo.

En Emiliano Zapata, aunque reinan los cacicazgos, un joven, Sergio Leyva, se perfila como el caballo negro de la ciudadanía. Tiene buen prestigio y ha transitado por los caminos, brechas y senderos de ese bello lugar, acosado por las dos bandas que se pelean milímetro a milímetro el territorio: las auspiciadas por el exgobernador “cascarita” y las consentidas de Cui, el de las flores. Ojalá lo dejen llegar. Nada más que se cuide porque los cuernos -de chivo- andan muy inquietos y pegan cada cornada que para qué.

A todos los mencionados y a otros muchos, nada más puedan hablar, trataré de entrevistarlos, de preferencia, en algún buen programa, como al que nunca me invitan y ahí ando siempre de colado, el de mi amigo y colega Carlos Luna Escudero quien, por cierto, no me ha revelado aún, qué lo hizo desistir de contender por la alcaldía de mi amada Xalapa. Puros pases por alto, como los de José Tomás. Arte puro.

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