Soldados estuvieron al tanto de los hechos; en la noche de Iguala un militar fue enviado a tomar fotos

CIUDAD DE MÉXICO.- Veinticuatro efectivos del 27 Batallón de Infantería con sede en Iguala, Guerrero —doce de ellos identificados con nombre y apellidos—, forman parte de los elementos del Ejército Mexicano que conocieron los hechos a partir de los cuales desaparecieron 43 normalistas de Ayotzinapa, hace seis años en Iguala.

Entre ese grupo de 24 militares, que hicieron presencia en once distintos escenarios, antes, durante y después de los hechos de la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014, están los militares contra los que se giró orden de aprehensión, anunciada ayer por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La Recomendación 15VG/2018 Caso Iguala de la Comisión Nacional de los derechos Humanos (CNDH) tiene un apartado específico: Actuación de elementos militares adscritos al 27/o. Batallón de Infantería, frente a los acontecimientos ocurridos el 26 y 27 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero.

En ese documento se detalla qué hicieron cada uno de los 24 militares y en dónde estuvieron durante las 17:59 del 26 de septiembre y hasta después de las 9 de la mañana del día siguiente de hace 6 años.

La primera información que los militares tuvieron el 26 de septiembre ocurrió un minuto antes de la seis de la tarde. En el C-4 (vigilancia por cámaras), dos militares, el soldado de infantería David Aldegundo González Cabrera y el sargento segundo de infantería, Felipe González Cano se enteraron que dos autobuses con estudiantes de Ayotzinapa salieron de Chilpancingo rumbo a Iguala.

El segundo punto de contacto con los hechos lo conocieron el cabo Ezequiel Carreras Rifas, y el comandante del 27 Batallón de Infantería, José Rodríguez Pérez. El primero le informó al segundo que los estudiantes habían llegado a la caseta de cobro número 3, en la carretera Iguala-Puente de Ixtla, aproximadamente a las 20:20 horas del 26 de septiembre.

El mismo Carreras Rifas fue instruido para hacer acto de presencia en la plaza Tres Garantías, sede del informe de la presidenta del DIF, María de los Ángeles Pineda Villa, esposa del alcalde José Luis Abarca.

E informó de “detonaciones entre policías y ocupantes de un autobús…” y sobre un autobús en la esquina de la calle Juan N. Álvarez esquina con Periférico Norte, “detenido por aproximadamente cinco patrullas de la policía municipal, quienes se llevaron detenidos 4 normalistas…”.

Entre las 21:30 y las 22:00, González Cano informó al comandante del pelotón de información del 27/o. Batallón de Infantería, teniente Joel Gálvez Santos, de un “confrontamiento” entre normalistas y policías municipales de Iguala, por lo que el teniente Gálvez Santos instruyó al soldado de infantería Eduardo Mota Esquivel, que se dirigiera a la carretera a Chilpancingo y verificara la presencia de un autobús con estudiantes abandonado.

Vestido de civil Mota Esquivel, a bordo de una motocicleta fue hasta el puente de El Chipote, frente al Palacio de Justicia de Iguala.

Mota Esquivel, se lee en la Recomendación de la CNDH, “observó a elementos de la policía municipal de Iguala, quienes pretendían bajar a sus ocupantes. El soldado Eduardo Mota Esquivel, vía teléfono celular informó de estos hechos… Gálvez Santos, quien le ordenó permanecer en el lugar, pero sin que se arriesgara. Durante el tiempo que estuvo en este sitio, tomó 4 fotografías con su teléfono celular en las que se aprecia “la parte trasera del autobús”. Observó que los elementos policiales arrojaron granadas lacrimógenas por las ventanillas del autobús, lo que hizo descender a los normalistas quienes arengaban “Ayotzi vive”, “Ayotzinapa vive”. Los normalistas fueron esposados y arrojados violentamente al piso, colocados boca abajo. Por temor a ser descubierto por los policías y confundido con los estudiantes, en ese momento, Eduardo Mota Esquivel se retiró del lugar a pie abandonando su motocicleta y se dirigió al 27/o. Batallón de Infantería, al que arribó alrededor de las 23:40 horas”

Mota Esquivel aseguró en su declaración ministerial que descargó las 4 fotografías que tomó con su teléfono celular a su computadora de trabajo y que entregó a Gálvez Santos las imágenes junto con el archivo digital que las contenía. Afirmó eran de mala calidad y que las borró de su teléfono celular, “al momento que las descargue”. La Secretaría de la Defensa Nacional proporcionó copias a la CNDH.

Con base a la información obtenida por Mota Esquivel, desde el 27 Batallón≠ se informó a la 35 Zona militar que sobre la carretera Iguala-Chilpancingo, frente al Palacio de Justicia, ubicaron otro autobús, “el cual fue detenido por dos patrullas de la policía municipal, los cuales con palabras altisonantes les mencionaron a los estudiantes que descendieran del autobús…”y que aproximadamente a las 10 y media de la noche a ese lugar llegaron “tres patrullas más, a bordo de las cuales bajaron policías vestidos de negro, encapuchados, los cuales les dijeron a los estudiantes que se bajaran, por lo que los estudiantes les mencionaron que tenían compañeros heridos, sin especificar de qué tipo, aproximadamente 22:35 horas, los policías que llegaron trataron de bajar a los estudiantes del autobús.”

Entre las 11 y las 11 y media del 26 de septiembre Rodríguez Pérez le ordenó a teniente Roberto Vázquez Hernández que fuera al hospital general “Jorge Soberón Acevedo”, a verificar el ingreso de personas lesionadas por proyectil disparado por arma de fuego. En el hospital le informaron que aproximadamente a las 9 de la noche ingresaron personas lesionadas por proyectil disparado por arma de fuego, una de ellas, desconocido, del sexo masculino que presentaba un impacto de proyectil de arma de fuego en la cabeza, que después se sabría, se trataba del normalista Aldo Gutiérrez Solano. 

De nueva cuenta, alrededor de las 03:40 horas, el teniente Vázquez Hernández, acudió al hospital Jorge Soberón Acevedo, lugar en el que le informaron del ingreso de 17 personas lesionadas por proyectil disparado por arma de fuego. Entre estas personas se encontraban integrantes del equipo de futbol Avispones de Chilpancingo”, relata la CNDH.

Otro escenario donde tuvieron parte los militares fue en las puertas del 27 Batallón, cuando el capitán José Martínez Crespo, declaró al MP que un grupo de 6 personas entre familiares y futbolistas del equipo Avispones de Chilpancingo acudieron a pedir ayuda. El argumento fue que no les podían ayudar. Fue el comandante de la guardia en prevención del 27 Batallón, Carlos Díaz Espinoza, quien no permitió la entrada de los civiles, en apego a la norma castrense.

En ese contexto, el segundo comandante del Batallón teniente coronel Benito Cegueda Hernández, señaló que civiles “pasaron” por la guardia y avisaron que personas armadas estaban agrediendo vehículos.

Tras recibir información de que en el crucero de Santa Teresa había autos balaceado, Rodríguez Pérez envió al lugar a Vázquez Hernández.

Entre las 00:30 y 00:40 horas, aproximadamente, cuando el teniente de infantería, Roberto Vázquez Hernández, llegó al crucero de Santa Teresa, informó a la Comandancia del 27  Batallón de Infantería, que en el lugar se encontraba un autobús de la empresa “Castro Tours”, que presentaba varios impactos de proyectiles disparados por de arma de fuego… hizo saber también que había cerca de 30 o 40 personas que presentaban crisis nerviosa, quienes le manifestaron que al interior del autobús había personas lesionadas y, una de ellas, sin vida… (y) dos taxis que, igualmente, presentaban impactos de proyectiles disparados por arma de fuego. Y en el lugar se encontraba una persona sin vida, del sexo femenino”, relata la CNDH.

Después del informe de lo sucedido en el puente El Chipote, Martínez Crespo ordenó que un grupo integrado por el subteniente Fabián Alejandro Pirita Ochoa y 12 elementos más de tropa —de éstos no hay nombres— recorrieren la ciudad de Iguala.

Martínez Crespo estuvo en la comandancia de la policía de Iguala para buscar la motocicleta que abandonó Mota Esquivel en el puente el Chipote, cinco minutos antes de la una de la madrugada del 27 de septiembre.

Aprovechando que Martínez Crespo patrullaba la ciudad, fue instruido para ir al Hospital Cristina, un servicio privado de salud.

Un normalista de Ayotzinapa abrió la puerta, por lo que el personal militar le indicó que encendiera las luces, entonces el capitán Martínez Crespo ingresó en compañía del subteniente Pirita Ochoa y de dos soldados más al interior del hospital”, relata la CNDH.

Enseguida concentraron a los jóvenes en el recibidor, mientras los militares revisaban las habitaciones del hospital para verificar que en el lugar no se encontrara gente armada. “En el área del recibidor del hospital, el personal militar reunió a 25 estudiantes, quienes señalaron haber sido agredidas con armas de fuego por la policía municipal de Iguala, resultando lesionado en el labio uno de sus compañeros. Agregó el capitán Martínez Crespo que, en ese momento, sonó el teléfono celular de uno de los jóvenes, quien expresó a su interlocutor que estaban bien, que en el hospital estaban los militares”.

Después de los hechos los militares estuvieron en la calle Juan N. Álvarez y Periférico Norte, sólo para revisar.

Pasadas las 8 de la mañana del 27 de septiembre, el C-4 recibió información de que la colonia Ciudad Industrial había una persona sin vida. Se trataba del normalista Julio César Mondragón Fontes. Al lugar llego el teniente de infantería Jorge Ortiz Canales, quien realizaba un recorrido por la ciudad de Iguala con personal a su mando. El reporte del hallazgo es de las 9 de la mañana con 15 minutos.

Fuente: Excelsior

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