Tiempos de Estancamiento y Carestía, Con sinonimias no cambiará la realidad

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●      El Gobierno Federal ha utilizado sinónimos para describir la realidad económica: En lugar de Recesión, Estancamiento y, en lugar de Estancamiento, Desaceleración, simple juego de palabras.

●      El poder ejecutivo al actualizar los impuestos, los aumentó y no honró su compromiso de no hacerlo.

●      El aumento al IEPS a los cigarros, refrescos y alcohol afectarán las ventas del pequeño comercio, los bolsillos del consumidor y pondrán en un mayor riesgo su salud.

●      En tanto, los precios de los productos de la canasta básica no dejan de subir: La naranja de enero a la fecha de $13 a $27, el aguacate de $47 a $75 y el limón de $19 a $26, de acuerdo con el monitoreo de precios a la canasta básica ANPEC

Ciudad de México a 17 de septiembre de 2019.- El Gobierno ha utilizado un delicado juego de palabras para describir la realidad económica, con el que busca crear un efecto tranquilizador de que las cosas van por buen camino creando altas expectativas que al final del día podrían crear frustración y desesperanza entre los mexicanos al no poder ser cumplidas.

El poder ejecutivo hizo un compromiso público de que no iba a crear nuevos impuestos, ni elevar los existentes. Sin embargo, no honró su compromiso al aumentar el IEPS a los cigarrillos, refrescos, comidas de alto contenido calórico y alcohol; productos de alta demanda popular que garantizan una jugosa recaudación fiscal adicional, que terminarán pagando los consumidores.

Recientemente se dictaminó que la economía en México se encontraba estancada, pues INEGI formalizó un marginal crecimiento del 0.01%  con la intención de no permitir declarar en recesión a nuestra economía. Al poco tiempo, la narrativa gubernamental cambió el término de “estancamiento” por “desaceleración”, para intentar ganar en el plano discursivo la esperanza necesaria para una reactivación económica de hasta un 2% del PIB en el próximo año. Ante esto, podemos afirmar que la economía de nuestro país no crecerá con saliva y jugando a la sinonimia de términos.

“Estamos perdiendo la valiosa oportunidad de asumir responsablemente la situación en la que nos encontramos para tomar las medidas necesarias ante un entorno comercial adverso derivado de la guerra arancelaria entre EEUU y China y de los polarizados comicios presidenciales en el 2020 en Norteamérica. Pendemos de un hilo como país, y estamos jugando a balancearnos en él, pensando que nada nos pasará; craso error”, enfatizó Cuauhtémoc Rivera, líder de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) .

“Al arranque de este gobierno, se llegó a pronosticar un crecimiento económico de un 6%, después se realizó un ajuste al 4%, para volverlo a reducir a un 2% y terminar redondeando la realidad en un crecimiento de 0%. Sin embargo, el poder ejecutivo sostiene que el desarrollo es posible sin crecimiento, pero ¿qué riqueza se ha de distribuir, si no estamos creciendo, ni produciendo económicamente?” Subrayó Rivera.

En la actualidad la creación de empleos formales cayó un 68%, hubo una baja de la inversión pública e inversión extranjera directa, y la guerra arancelaria vino a afectar la producción del azúcar, tomate, acero, y está por hacerlo, también con el aguacate (oro verde).

En estas condiciones, ¿de qué desarrollo podemos hablar? La carestía en México (alza constante de los precios de los productos de primera necesidad), es un hecho que el gobierno no debe soslayar. En este mes se registró que la naranja no deja de subir desde enero pasando de $13 a $27, el aguacate de $47 a $75 y el limón de $19 a $26, de acuerdo con el monitoreo de precios a la canasta básica que ANPEC ha realizado durante este 2019.

 “El pequeño comercio verá afectadas sus ventas, ya que se fortalecerá el mercado informal y con ello la evasión fiscal. Todo esto, bajo el supuesto de buscar mejorar la salud pública de los mexicanos, pero esta receta amarga ya nos la dieron a probar y quedó demostrado que lo que se recauda no se destina al presupuesto de salud, y las enfermedades de la obesidad y diabetes tipo II, no solo no han disminuido, sino siguen creciendo entre la población”, aseguró el dirigente de ANPEC.

El aumento de estos impuestos va en detrimento de la economía popular y de la población con menos recursos del país. Las consecuencias serán:

1.     El pequeño comercio venderá menos variedad de productos y tendrá menos ingresos.

2.     El consumidor terminará por mantener su preferencia por estos productos, aún y con el aumento de impuestos y castigarán la compra de otros productos que le son necesarios, sustituyéndolos por unos de menor calidad y mayor riesgo sanitario.

3.     El bajo poder de compra, aumentará el mercado informal de alcohol, cigarrillos de contrabando, productos a granel de mala calidad, medicamentos caducos y artículos de dudosa procedencia; castigando también la compra de artículos para higiene y aseo personal.

Estas consecuencias de gran relevancia, afectarán la calidad de vida de las familias mexicanas. Este es el impacto social de la “desaceleración”, otra ahora llamada “estancamiento” y jamás bautizada como “recesión”.

Finalmente, un simple juego de palabras.

to y Carestía

Con sinonimias no cambiará la realidad

●      El Gobierno Federal ha utilizado sinónimos para describir la realidad económica: En lugar de Recesión, Estancamiento y, en lugar de Estancamiento, Desaceleración, simple juego de palabras.

●      El poder ejecutivo al actualizar los impuestos, los aumentó y no honró su compromiso de no hacerlo.

●      El aumento al IEPS a los cigarros, refrescos y alcohol afectarán las ventas del pequeño comercio, los bolsillos del consumidor y pondrán en un mayor riesgo su salud.

●      En tanto, los precios de los productos de la canasta básica no dejan de subir: La naranja de enero a la fecha de $13 a $27, el aguacate de $47 a $75 y el limón de $19 a $26, de acuerdo con el monitoreo de precios a la canasta básica ANPEC

Ciudad de México a 17 de septiembre de 2019.- El Gobierno ha utilizado un delicado juego de palabras para describir la realidad económica, con el que busca crear un efecto tranquilizador de que las cosas van por buen camino creando altas expectativas que al final del día podrían crear frustración y desesperanza entre los mexicanos al no poder ser cumplidas.

El poder ejecutivo hizo un compromiso público de que no iba a crear nuevos impuestos, ni elevar los existentes. Sin embargo, no honró su compromiso al aumentar el IEPS a los cigarrillos, refrescos, comidas de alto contenido calórico y alcohol; productos de alta demanda popular que garantizan una jugosa recaudación fiscal adicional, que terminarán pagando los consumidores.

Recientemente se dictaminó que la economía en México se encontraba estancada, pues INEGI formalizó un marginal crecimiento del 0.01%  con la intención de no permitir declarar en recesión a nuestra economía. Al poco tiempo, la narrativa gubernamental cambió el término de “estancamiento” por “desaceleración”, para intentar ganar en el plano discursivo la esperanza necesaria para una reactivación económica de hasta un 2% del PIB en el próximo año. Ante esto, podemos afirmar que la economía de nuestro país no crecerá con saliva y jugando a la sinonimia de términos.

“Estamos perdiendo la valiosa oportunidad de asumir responsablemente la situación en la que nos encontramos para tomar las medidas necesarias ante un entorno comercial adverso derivado de la guerra arancelaria entre EEUU y China y de los polarizados comicios presidenciales en el 2020 en Norteamérica. Pendemos de un hilo como país, y estamos jugando a balancearnos en él, pensando que nada nos pasará; craso error”, enfatizó Cuauhtémoc Rivera, líder de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) .

“Al arranque de este gobierno, se llegó a pronosticar un crecimiento económico de un 6%, después se realizó un ajuste al 4%, para volverlo a reducir a un 2% y terminar redondeando la realidad en un crecimiento de 0%. Sin embargo, el poder ejecutivo sostiene que el desarrollo es posible sin crecimiento, pero ¿qué riqueza se ha de distribuir, si no estamos creciendo, ni produciendo económicamente?” Subrayó Rivera.

En la actualidad la creación de empleos formales cayó un 68%, hubo una baja de la inversión pública e inversión extranjera directa, y la guerra arancelaria vino a afectar la producción del azúcar, tomate, acero, y está por hacerlo, también con el aguacate (oro verde).

En estas condiciones, ¿de qué desarrollo podemos hablar? La carestía en México (alza constante de los precios de los productos de primera necesidad), es un hecho que el gobierno no debe soslayar. En este mes se registró que la naranja no deja de subir desde enero pasando de $13 a $27, el aguacate de $47 a $75 y el limón de $19 a $26, de acuerdo con el monitoreo de precios a la canasta básica que ANPEC ha realizado durante este 2019.

 “El pequeño comercio verá afectadas sus ventas, ya que se fortalecerá el mercado informal y con ello la evasión fiscal. Todo esto, bajo el supuesto de buscar mejorar la salud pública de los mexicanos, pero esta receta amarga ya nos la dieron a probar y quedó demostrado que lo que se recauda no se destina al presupuesto de salud, y las enfermedades de la obesidad y diabetes tipo II, no solo no han disminuido, sino siguen creciendo entre la población”, aseguró el dirigente de ANPEC.

El aumento de estos impuestos va en detrimento de la economía popular y de la población con menos recursos del país. Las consecuencias serán:

1.     El pequeño comercio venderá menos variedad de productos y tendrá menos ingresos.

2.     El consumidor terminará por mantener su preferencia por estos productos, aún y con el aumento de impuestos y castigarán la compra de otros productos que le son necesarios, sustituyéndolos por unos de menor calidad y mayor riesgo sanitario.

3.     El bajo poder de compra, aumentará el mercado informal de alcohol, cigarrillos de contrabando, productos a granel de mala calidad, medicamentos caducos y artículos de dudosa procedencia; castigando también la compra de artículos para higiene y aseo personal.

Estas consecuencias de gran relevancia, afectarán la calidad de vida de las familias mexicanas. Este es el impacto social de la “desaceleración”, otra ahora llamada “estancamiento” y jamás bautizada como “recesión”.

Finalmente, un simple juego de palabras.

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