Exhacienda de Chinameca… aquí mataron a Zapata y nació el mito

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AYALA.- Fue alrededor de las 14:00 horas, el jueves 10 de abril de 1919, cuando Emiliano Zapata entró con diez hombres a la Exhacienda de Chinameca, sonó el clarín tres veces la llamada de honor, al término, los hombres del general Jesús Guajardo lo asesinaron a balazos.

En el arco que aún permanece en pie, siguen las marcas de los disparos y, en la memoria de los morelenses, quedan los ideales por los que luchó “El Caudillo del Sur”.

En la parte superior de lo que era el portón de la exhacienda, se ven varios disparos ocurridos ese día histórico. Concepción Abundo, trabajadora del Museo del Agrarismo, dijo en entrevista con Notimex, que de acuerdo con los relatos populares, esos disparos se encuentran en ese sitio debido a que algunos de los soldados de Guajardo se negaron a seguir las órdenes de traición, pues conocían de la popularidad que gozaba Zapata.

Eran militares, tenían entrenamiento y el tino, dicen que había personas que no querían asesinarlo porque ya habían escuchado que el general Zapata era un ícono en esa época, ya era muy respetado por muchas personas; se dice que había personas de la misma gente de Guajardo que no querían matarlo”, comentó.

La leyenda del general Emiliano Zapata inició el mismo día de su muerte, pues tras el suceso en la exhacienda, se corrió el rumor de que no había sido ultimado el revolucionario, sino uno de sus compadres que le debía un favor; incluso, relata Abundo, se dijo, por las afinidades de Zapata con chamanes y brujos, que había sido un nahual quien tomó su lugar.

El cuerpo quedó expuesto un par de horas bajo el portón de la exhacienda, bajo el sol intenso característico de la zona, luego fue trasladado en mula a la ciudad de Cuautla; estas condiciones provocaron que el cuerpo del general se hinchara y deformara, lo que alimentó más el mito de su muerte.

El 9 de abril de 1919, ya habían hecho el pacto de unión; Jesús Guajardo le había hecho creer a Emiliano Zapata que se iba a unir a sus fuerzas, y éste vio la necesidad de unirse a un exfederal, porque le hacían falta tácticas de combate, le hacía falta gente, le hacía falta armamento.

Jesús Guajardo, como le ofrecieron dinero, le ofrecieron ascenso, acepta montarle una trampa a Emiliano Zapata, le hace regalos de armas, le regala el caballo el As de Oros.

Un día antes de su muerte, el 9 de abril, Jesús Guajardo ofreció a Zapata que se iba unir a sus fuerzas. La falta de tácticas de combate, de gente y de armamento hacen que decida aliarse con el federal, incluso, acepta sus regalos, entre ellos, el caballo As de Oros.

Zapata le pidió que tomaran una copa para celebrar la alianza, y Guajardo le solicitó que fuera al día siguiente a la exhacienda, teniendo ya la trampa armada para asesinar al general revolucionario.

Al otro día, muy temprano, llegó Emiliano Zapata, Guajardo ya se encontraba en la exhacienda con su gente. Parte de la trampa de Guajardo, era murmurar que aquí andaban los federales, entonces, Emiliano Zapata le dice a Guajardo que se quede en la exhacienda para atender esa parte.

El se va a hacer rondines con su gente, llega a un lugar que le llaman la Piedra Encimada, es como un mirador, se ve la mayor parte del pueblo y, desde ahí, vio que todo era muy tranquilo, que era falsa alarma”, relató Abundo.

Sólo diez hombres lo acompañaban al momento de su muerte, y por el impacto de la noticia y la incertidumbre del momento, sus hombres no pudieron reaccionar, ni vengar en el momento la traición a Zapata; “ya habían matado a su líder, ya habían bajado los ánimos”, señaló la empleada del museo.

Ya en Cuautla, sus familiares reconocieron el cuerpo, debido a algunos rasgos físicos que eran característicos y únicos de Zapata; por ejemplo, uno de sus dedos meñiques estaba mutilado, ya que lo perdió al lazar un toro. También tenía una cornada en el muslo derecho y un lunar en forma de puño cerrado en el pecho.

La Exhacienda de Chinameca es uno de los museos más importantes de la Ruta Zapata, es un emblema por ser el sitio donde asesinaron a Emiliano Zapata, y donde nació el mito de un ícono de la Revolución Mexicana.

Fue una de las haciendas que mayor productividad tuvo, lo poquito que trabajó como hacienda, como ingenio azucarero, tuvo gran impacto en la producción del azúcar y del aguardiente”, señaló Concepción Abundo.

El dueño de la exhacienda se llamaba Vicente Alonso y fue uno de los hacendados más importantes que estuvo en el estado de Morelos, siendo dueño de varias propiedades, incluyendo la de Chinameca.

El dueño de esta hacienda, era dueño de 35 mil hectáreas alrededor de ella, entonces, fue una de las primeras haciendas que toma Emiliano Zapata, junto con los campesinos, para poder devolver las tierras a los dueños originales”, apuntó Abundo.

Alonso y Zapata eran enemigos, según relata la trabajadora del museo, pues el primero se estaba apoderando de las tierras que no le pertenecían, se estaba apoderando de las tierras de los campesinos y también estaba esclavizándolos para que trabajaran esas tierras en beneficio del hacendado, por ello, Zapata, al iniciar su lucha, buscó la manera de recuperar esas tierras.

Antes del 2011, la exhacienda era un museo comunitario, y el 28 de noviembre de 2011 lo inauguran como Museo del Agrarismo, a cargo de la Secretaría de Cultura del estado. La construcción es original, aunque ha tenido dos restauraciones, la última debido a los daños causados por los sismos de septiembre de 2017.

Tras esas reparaciones, el museo permanece cerrado al público en general, y se tiene previsto que este 10 de abril sea la reapertura del sitio, en conmemoración del centenario luctuoso de Emiliano Zapata.

Además, el 7 de abril se realiza una cabalgata en la comunidad, con el recorrido que hizo Emiliano Zapata para llegar hasta donde lo asesinaron, y otra el 10 de abril, de Chinameca a Cuautla.

Fuente: Notimex

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