CLAROSCUROS

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Samuel y el enredo compartido: Dante… ¿Pues qué le aprendiste a Fernando Gutiérrez Barrios?
José Luis Ortega Vidal
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La presencia e influencia política de Dante Delgado Rannauro es nacional y su trayectoria pisa el ámbito internacional.
¿Qué decir sobre su paso y peso en la historia política veracruzana de los últimos cuarenta años?
Fue secretario de Gobierno con el todopoderoso Fernando Gutiérrez Barrios, quien le heredó la gubernatura por cuatro años tras ser llamado a la Secretaría de Gobernación por el ex innombrable Carlos Salinas de Gortari.
De Gutiérrez Barrios pueden escribirse libros y libros sobre su trayectoria, tan profunda como polémica durante la dictadura perfecta del priismo duro, el de las dos guerras: la fría y la sucia…
Van dos anécdotas: Fidel Castro Ruz acudió en diciembre de 1988 a inaugurar el Museo de la Amistad México-Cuba, en Tuxpan de Rodríguez Cano, Veracruz.
El icónico espacio museográfico se encuentra en Santiago de la Peña, frente al río Tuxpan.
Está allí porque desde ese lugar partió -el 26 de noviembre de 1956- el yate Granma con Fidel y Raúl Castro, Ernesto «El che» Guevara, Camilo Cienfuegos y alrededor de ochenta hombres armados y decididos a encabezar la Revolución de Cuba.
Lo lograron y a partir de 1959 la historia del mundo sufrió un vuelco cuyas consecuencias -buenas y malas- aún se sienten.
Aquel 4 de diciembre de 1988 Fidel Castro Ruz acudió invitado por su amigo el secretario de Gobernación y gobernador con licencia de Veracruz, Fernando Gutiérrez Barrios.
Desde luego, también estuvo allí el gobernador suplente, Dante Delgado Rannauro.
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De ese tamaño fueron las relaciones, contactos, amistades de Gutiérrez Barrios, así como el nivel de sus anécdotas -unas claras y otras terriblemente oscuras- en el ámbito del poder.
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La otra anécdota alude a lo ya referido en el tercer párrafo de este texto: Gutiérrez Barrios legó el poder a su joven secretario de Gobierno, Dante Delgado Rannauro.
Así lo determinó, así lo pactó con el presidente electo –Salinas de Gortari-, así lo ordenó a la clase política veracruzana y así ocurrió.
Punto.
¿Por qué, treinta y siete años después de haber hecho política con un monstruo del poder como el capitán del ejército que llegó a encabezar la Dirección Federal de Seguridad (DFS), equivalente a la CIA mexicana, Dante Delgado Rannauro incurre en el patético error de impulsar al jovencito Samuel García Sepúlveda como aspirante presidencial…y fracasan en medio de una crisis política en Nuevo León?
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¿Dante Delgado no le aprendió lo suficiente a Fernando Gutiérrez Barrios?
Evidentemente no, porque el gobernador de Nuevo León es un muchachito caprichoso, soberbio, mimado, señalado de corrupto, apoyado por las faldas de su esposa -mujer brillante- y negado para el quehacer de la política…y aun así el dueño del MC le apostó a su causa, diseñada por Andrés Manuel López Obrador.
Dante Delgado no tuvo la altura de miras para prever, por diferentes ángulos, los afilados y múltiples riesgos de mandar a un soldado armado, pero sin conocimientos para disparar, a la feroz guerra que representa una lucha por la presidencia de la República.
Vergüenza le daría a Fernando Gutiérrez Barrios (+) ser testigo de los errores tan elementales del hombre a quien le cedió las riendas de Veracruz, treinta y cinco años atrás.
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A diferencia de Samuel García que no pudo dejar a su secretario de Gobierno como interino en la silla ejecutiva de Nuevo León, Dante si puede -y lo hará- determinar la candidatura de su partido, el Movimiento Ciudadano, al gobierno veracruzano.
El de José Manuel del Río Virgen es un nombre fuerte al respecto.
Veremos si lo nominan, si acepta, y cuál papel desempeña luego de la ridiculez de su líder nacional, amigo y jefe político.                                    Aplica la misma perspectiva para otros potenciales ganadores de la rifa de un partido naranja afectado por los vientos gélidos que llegan desde el cerro de la silla, cruzan el río Pánuco y llegan hasta el poderoso río Coatzacoalcos.

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