Doctora mexicana da batalla al virus; Érika Plata lamenta desatención de alertas

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CIUDAD DE MÉXICO.- La parte más difícil del día es cuando hay que elegir a cuál de los pacientes se atiende primero. Érika Plata es una doctora mexicana con especialidad en medicina interna y terapia intensiva, peleando desde la línea de fuego contra el COVID-19, en varios hospitales de Barcelona, entre ellos el público más importante.

“A la persona que puede esperar un poco más para ser intubada, le digo que voy a atenderlo, en cuanto mis manos se desocupen”, dice la doctora a Excélsior, por llamada telefónica.

Cada vez van son menos los médicos dando la batalla, así que doctores como Érika, hacen turnos dobles, de hasta 48 horas.

También hay enfermeras de planta, que pasan días sin pisar sus casas.

Algunos médicos de terapia intensiva comenzaron a ausentarse debido a que entraron en cuarentena por contagio y otros solicitaron su baja, por miedo a ponerse en riesgo o a  sus familias.

“No te imaginas el duro golpe que fue enterarme de que mi amigo más cercano del hospital y colega, con sólo 34 años, ya fue ingresado a terapia intensiva por Covid, luego de atender a varios pacientes contagiados”.

El viernes 13 de marzo, España fue noticia mundial por el #aplausosanitario que la comunidad dedicó a los héroes y heroínas desde los balcones de sus casas, que como Érika, ponen todos los días el pecho en esta guerra en contra del Coronavirus.

En un hospital de la zona conurbada de Barcelona, por ejemplo, llamado la Igualada, unos 90 integrantes del personal sanitario también resultaron positivos.

Pero Érika sabe, que así como la sociedad española les ha mostrado su mejor parte a los médicos con esas ovaciones que han enchinado la piel de todo un mundo y viralizado en redes sociales, también han mostrado en los hospitales su lado más frágil y doloroso.

“Siento que somos los primeros en enfrentar la angustia de la sociedad. La gente llega con más pánico, esperando lo peor, mucho más a la defensiva, algunos que ingresan, incluso, ya han perdido a su madre, a un padre o su trabajo”, lamenta.

Y el pánico va en aumento, porque desde hace casi un mes, las cifras de contagios y de muertes continúan disparándose.

 En el corte al cierre de esta edición, España alcanzaba 24 mil 926 casos positivos y mil 326 muertes.

Si Érika pudiera regresar el tiempo, pediría que la comunidad médica y la prensa hubieran sido más enérgicos con la información y con medidas de aislamiento total.

“El protocolo de aislamiento gradual, como se estipula en las pandemias, con el Coronavirus se quedó obsoleto. La única forma de contener este virus es cortando de tajo las cadenas de contagio y enviando de inmediato a cuarentena los focos de contagio”.

Érika estudió medicina interna en uno de los dos hospitales públicos más importantes en México para atender este tipo de pandemias, el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, con el que ha tenido comunicación en los últimos días, para compartir su experiencia.

“Yo te digo que México no está preparado para esto y por lo mismo que no tiene los mismos recursos económicos de países más poderosos económicamente, como China, debió desde un principio ser más estricto con las medidas sanitarias para evitar contagios”.

En España, el hospital público en el que trabaja hay mil camas, y ya el director estimó que necesitarán, por lo menos, unas 10 mil.

Además de que en toda la región española hay 4 mil 400 camas y se calculan unas 10 mil para atender la emergencia. Mientras en México, las autoridades de salud han dicho que se cuenta para atender al Covid con alrededor de 3 mil.

Érika jamás pensó que el sistema de salud en España colapsara y tuviera que atenderse a pacientes en tiendas de campaña de guerra ni en hoteles o que médicos estuvieran usando bolsas de basura como batas improvisadas.

“Esto nos enseña a que las personas somos seres susceptibles y que nuestra vida tiene un límite. Que no importa la clase social, ni el poder antes que la vulnerabilidad. No podemos actuar como si el mundo estuviera hecho para nosotros, con protagonismo y con soberbia. Nos enseña a trabajar en equipo, porque es lo más importante para hacer frente a una situación sin precedentes”.

Fuente: Excelsior

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