Le dan el último adiós a jóven soldado veracruzano que murió abatido en Culiacan

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“Fue un buen niño, él anhelaba ese trabajo que tenía; fue amoroso, sano, tiene dos hijos y los amaba mucho”, fueron las palabras de Ana, madre del soldado veracruzano abatido este jueves durante el enfrentamiento ocurrido en Culiacán, Sinaloa.

El dolor de la familia del joven militar que perdió la vida en el cumplimiento de su deber es desgarrador.

Alfredo era el hijo menor, el único varón, el que velaba por sus hermanas, madre e hijos. 

Su cuerpo es velado en la casa de sus abuelos, donde pasó sus últimos años antes de ser enviado a la base de la SEDENA en Culiacán.

“Siempre estaba pendiente de sus hermanas, de mi, de sus hijos, de su abuelita que aún vive aquí donde se está velando”, dijo.

El próximo 29 de noviembre celebraría su cumpleaños, el número 26, comentó su madre, quien aún con el dolor de perder a su hijo, tuvo las fuerzas para brindar una entrevista.

Ana relata que siempre le advirtió a Alfredo del peligro que corría en su profesión, pero el amor a su trabajo hizo que permaneciera siempre de pie, respondiendo a las encomiendas que su institución encargada de la seguridad nacional, tenía para él.

“Yo siempre se lo dije ¿Hijo, es realmente lo que anhelas, lo que quieres? Decía sí, ese es el trabajo que yo quiero, es lo que quiero hacer y pues yo lo apoyé para que él pudiera obtener ese trabajo y lo demás Dios sabe porque suceden las cosas”.

Roxana, una de sus hermanas, lo recuerda como un joven feliz, preocupado siempre por su familia, que además amaba y disfrutaba el fútbol.

“No tenía ningún vicio, su único vicio era el fútbol, amaba el fútbol, era un niño muy tranquilo, muy dedicado en su trabajo”.

Y no solo la familia lamenta su muerte, el soldado es sumamente querido por los vecinos de la colonia; algunos lo conocieron desde bebé y hoy se despiden de él como si fuera un integrante más de su familia. 

“Es una pérdida muy grande para toda la familia y los vecinos, lo vimos crecer y duele mucho ver en qué manera el falleció, me duele bastante(..)era un niño sano que con nadie se metia”, recordó Angelina, vecina de la familia.  

La madre de Alfredo lamenta su gran pérdida pero agradece a Dios el poder darle cristiana sepultura a su hijo, quien descansará a lado de su abuelo en un cementerio de Tierra Blanca, tal y como él lo decidió en vida. 

“Le agradezco a Dios que haya pasado lo que haya pasado, él ya está aquí con su familia y pues darle el último adiós con toda la familia, vecinos y amigos que nos acompañan”. 

De XEU

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