Rúbrica; Así como comunican, gobiernan, Por Aurelio Contreras Moreno

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Si hay un área en el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez en la que han
demostrado una absoluta inoperatividad es en la Coordinación General de
Comunicación Social.
A poco más de siete meses de la actual administración, nadie sabe si es que
existe una política o por lo menos una estrategia de comunicación gubernamental.
Lo que se percibe en los hechos es la total carencia de la misma, lo que tiene
como consecuencia no solo que los mensajes del gobierno no permeen ni tengan
impacto alguno en la sociedad, sino que ni siquiera cuenten con capacidad de
respuesta ante la mínima crisis que les explote en las narices.
Un ejemplo clarificador de lo anterior fue la amplia difusión durante este lunes de
una fotografía en la que una servidora pública, Magnolia Moreno Hernández, quien
se desempeña como jefa de Recursos Financieros de la Secretaría de Gobierno,
posa junto a un helicóptero propiedad del gobierno estatal en una playa de la zona
conocida como Costa Esmeralda, al norte de la entidad veracruzana.
Este fin de semana se celebró en esa región un festival artístico organizado por la
Secretaría de Turismo estatal –y del que nadie se enteró tampoco, ante la
ausencia de promoción-, al que Magnolia Moreno aludió en su publicación en su
red de Instagram, en la que además aparece vestida de manera casual y ligera,
como quien está vacacionando y no trabajando.
De inmediato, una captura de pantalla de la imagen comenzó a circular, dando por
sentado que la funcionaria se había desplazado a aquella región en el helicóptero
oficial, contraviniendo las disposiciones de “austeridad republicana” que enarbolan
los gobiernos surgidos de la llamada “cuarta transformación” y usando la aeronave
para su disfrute personal, cuando se supone que su función exclusiva es apoyar
en tareas de protección civil, seguridad pública y salud.
La tunda en redes sociales y medios de comunicación no se hizo esperar. Pero lo
que sí tuvo que esperar aproximadamente entre siete y ocho horas fue la
respuesta del gobierno, que por supuesto rechazó que “la aeronave BELL 407,
matrícula XC-CTZ, haya sido usado (sic) para el traslado personal de una
servidora pública al evento Costa Esmeralda Fest 2019, como se ha difundido en
medios de comunicación”, de acuerdo con un escueto boletín emitido hacia las
seis de la tarde.
Incluso, difundieron la bitácora de vuelo del helicóptero, en la que se señala que
quienes se trasladaron en el mismo fueron el piloto y dos elementos de la Fuerza
Civil de la Secretaría de Seguridad Pública. Información que siempre estuvo en
poder de las propias autoridades, pero que por alguna incomprensible razón
tardaron prácticamente todo el día en dar a conocer, mientras los despedazaban
en las redes.
No es la primera vez que algo así sucede. Ante el escándalo por el nepotismo en
que incurre el gobernador Cuitláhuac García al tener a su primo hermano Eleazar
Guerrero como subsecretario de Finanzas y Administración de su gobierno, la

respuesta oficial inicial fue la misma: el silencio. Si “aclararon” algo –con la
desafortunada referencia a la abuela de ambos- fue porque los medios los
obligaron al preguntárselo directamente al titular del Ejecutivo.
Si bien comparten su animadversión por los medios y los periodistas, a diferencia
del gobierno federal, donde tienen muy clara la importancia de la comunicación y
la usan para buscar imponer su agenda –perversamente, pero la usan-, en la
administración de Cuitláhuac García no parecen tener la menor idea de para qué
sirve. Y lo peor, no parece importarles en absoluto.
Una máxima de la ciencia política aplicable en todo momento es que “gobernar es
comunicar”. Lo cual no está en el radar de funcionarios que ni siquiera cuentan
con el perfil profesional necesario para desempeñar sus cargos.
Y el verdadero problema es que así como comunican, gobiernan.
Email: aureliocontreras@gmail.com
Twitter: @yeyocontreras

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