Rúbrica; El “Big Brother” de López Obrador, Por Aurelio Contreras Moreno

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Este domingo, el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo un anuncio que
podría tener graves repercusiones para el libre flujo de la información, la libertad
de expresión y la privacidad y protección de datos personales en México.
Durante una gira por Nayarit, el titular del Ejecutivo federal pronunció un
encendido discurso en una comunidad de alta marginación en el que anunció que
el Estado mexicano creará una nueva empresa que provea de internet a todo el
país.
“¿Saben cuánto del país está comunicado por internet? Solo el 20 por ciento del
territorio nacional; 80 por ciento no hay internet”, aseguró el presidente, quien
enseguida lanzó una suerte de amenaza a los actuales proveedores privados de
este servicio.
“Entonces, ¿qué les vamos a decir, con mucho respeto, a las empresas que han
tenido las concesiones y que no han comunicado al país? Háganse a un lado,
porque ahora el gobierno va a tener su empresa para comunicar con internet a
todos los mexicanos. Ése es el compromiso”, dijo López Obrador.
Todos los usuarios, en un algún momento, hemos padecido los abusos y mal
servicio de alguna de las empresas con las que se puede contratar una red de
internet en México, siendo la más fuerte de éstas la perteneciente al magnate
Carlos Slim Helú, quien por años ha controlado el mercado de las
telecomunicaciones.
Empero, la creciente competencia en ese mercado ha permitido la llegada de otras
opciones con las cuales obtener el servicio, sin que en ninguno de los casos, valga
la pena decirlo, éste sea óptimo. Pero por los menos se obliga a las empresas a
mejorar sus operaciones so pena de cambiar de proveedor.
El anuncio del presidente hubiese podido considerarse positivo si solo se tratara
de una propuesta para reducir la brecha tecnológica y aumentar la conectividad de
todos los ciudadanos, lo cual sí representa una responsabilidad y función del
Estado.
Pero el primer problema aparece cuando para hacerlo, se pretende acudir a la
creación de empresas paraestatales, que por experiencia propia se sabe que son
ineficientes, burocráticas, poco productivas y muy fáciles de convertir en focos de
brutal corrupción. Amén que terminan convertidas en pozos sin fondo que hay que
rescatar financieramente una y otra vez.
Luego, la amenaza de que se “hagan a un lado” las empresas que actualmente
proveen el servicio. ¿Acaso el presidente está cancelando la libertad de empresa y
competencia en México? Sería bueno que lo explicara, pues eso sería sumamente
grave.
Y el dato que maneja: “solo el 20 por ciento del territorio nacional” tiene internet,
jura López Obrador. Sin embargo, hay quien tiene otros datos. Y es su propia
administración.

De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías
de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2018, en México hay 74.3 millones
de usuarios de internet de seis años o más, que representan el 65.8 por ciento de
la población en ese rango de edad. Este año se observó un crecimiento de 4.2
puntos porcentuales respecto de 2017, cuando se registraron 71.3 millones de
usuarios.
El 51.5 por ciento de los internautas son mujeres y 48.5 por ciento son hombres. Y
las tres principales actividades de los usuarios de Internet en 2018 fueron el
entretenimiento (90.5 por ciento), comunicación (90.3 por ciento) y la obtención de
información (86.9 por ciento).
Este análisis, realizado por el INEGI en colaboración con la Secretaría de
Comunicaciones y Transportes y el Instituto Federal de Telecomunicaciones,
presentado apenas en abril pasado, señala que el uso del internet es un fenómeno
urbano, ya que 73.1 por ciento del total de la población urbana es usuaria de este
servicio, mientras que en zonas rurales alcanza a 40.6 por ciento de la población
conectada. Sin duda hay una gran brecha que acortar. Pero queda claro que de
ninguna manera el 80 por ciento del país carece de internet, como dice el
presidente López Obrador.
Pretender monopolizar el servicio de internet en una sola empresa paraestatal
–como puede inferirse de las palabras del presidente al decirle a los privados que
se hagan a un lado- representa un grave riesgo, pues el Estado estaría en
condiciones de regular qué es lo que se puede –y lo que no se puede- difundir en
el ciberespacio, ejercer censura a las voces críticas y monitorear lo que comparten
los usuarios. En suma, restringir las libertades de las que todavía gozamos y que
el propio movimiento lopezobradorista aprovechó para llegar al poder.
Si no lo cree, eche un vistazo a países totalitarios como China, donde hay internet
en casi el cien por ciento de su territorio, pero sus habitantes no tienen acceso a
plataformas como Google, Facebook o Twitter y navegan en redes estatales o
bien supervisadas por el gobierno, en las que ni siquiera existen referencias a
sucesos ocurridos en ese mismo país. Por ejemplo, la protesta estudiantil y la
represión gubernamental de la plaza de Tiananmen.
El “Big Brother” de López Obrador es inadmisible, por donde se le quiera ver.
Email: aureliocontreras@gmail.com
Twitter: @yeyocontreras

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