Señalan a Romero Deschamps: ‘pionero’ del huachicol

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El dirigente del STPRM fue investigado por delitos como el robo de combustible desde hace 40 años

Ciudad de México.- A los 22 años, Carlos Romero Deschamps era un abonero en Tamaulipas que salió de su natal Tampico para dirigirse a Guanajuato, específicamente a Salamanca, que se había convertido en uno de los principales focos de la actividad petrolera mexicana.

Pese a su parentesco con Víctor Deschamps, líder de la Sección 24 del sindicato petrolero que comenzaba a tomar auge en la llamada “aristocracia obrera”, se dedicó a vender tortas afuera de la Refinería Antonio M. Amor. Aunque las versiones no son claras, supuestamente su ayuda para cortar leña para la esposa de un superintendente de Pemex le abrió las puertas para trabajar al interior de la petrolera. Su primo le ayudaría a conseguir la planta y eso sería sólo el comienzo.

 

Fue chofer de uno del ingeniero que escalaba posiciones en la petrolera. Él fue quien lo llevó a la Ciudad de México por ser una persona de confianza. Ahí fue, en 1969 cuando se involucró con el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM).

 

El tampiqueño, conocido ya para esos años como “El Güero Guacamaya” –porque al estar expuesto mucho tiempo al sol su piel se enrojecía– , era paisano de Joaquín Hernández Galicia, “La Quina” y se ganó el agrado de varios dirigentes. Hernández Galicia llegó a comentar que una de las razones por las que era querido se debía a su pasión a las ideas sindicalistas, su manera de adular y sus habilidades para administrar, ya que había estudiado una carrera técnica como contador privado en Tamaulipas.

 

Escalando rápido, para 1985 “La Quina” lo respaldaría para ampliar su poder sindical al agremiar a trabajadores petroleros de Tula, en Hidalgo a la sección 35 de Azcapotzalco, que ya estaba a su mando.

Cuatro años después Hernández Galicia se arrepentiría y lo señalaría como “traidor” por faltar a una junta en la que advertía sus rencillas con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. Romero Deschamps llamó un día antes del encuentro entre los líderes sindicales para confirmar la cita y supuestamente ubicó al líder sindical para el Gobierno. El 10 de enero de 1989 “La Quina” sería detenido por el Ejército en Ciudad Madero, Tamaulipas. Siempre consideró que quien lo entregó fue Romero Deschamps.

El sindicato petrolero se quedaría bajo el control del Gobierno federal. Romero Deschamps exigiría libertad y democracia sindical hasta que el 25 de junio de 1993 asumió de forma interina la Secretaría General del STPRM, puesto que le permitió vincularse con toda la clase política durante más de 26 años con cuatro reelecciones y amasar una inexplicable e incalculable fortuna con un sueldo de 27 mil pesos mensuales.


El tampiqueño se convirtió en dirigente interino del STPRM en 1993 y formalizó su dirigencia en 1996, con el auspicio del sexenio de Ernesto Zedillo.

A la fecha, el líder petrolero acumula denuncias penales, una petición de juicio político e impugnaciones electorales. El hombre que no tenía nada y soñaba con ser un conductor de pipas es ahora un millonario que podría perderlo todo, al estar en la mira como uno de los presuntos pioneros del llamado “huachicoleo de cuello blanco” al interior de la paraestatal.

LA DFS LO ESPIÓ DESDE 1977

El 8 de abril de 1982, José Luis Rodríguez Quezada, coordinador de propaganda del Movimiento Independiente Liberal de Trabajadores Petroleros denunció a Carlos Romero Deschamps por ordenar que policías judiciales lo detuvieran afuera de su casa en Naucalpan para llevarlo a las instalaciones de la PGR en el entonces Distrito Federal y torturarlo.

De acuerdo con la víctima, los policías le preguntaron por Armando Moisés Fuentes, un amigo suyo que trabajaba en la refinería de Tula, Hidalgo. “No hay nada contra ti. Sólo queremos saber dónde está tu amigo Armando”, ya que “su amigo” venía interviniendo en las labores políticas de Carlos Romero Deschamps. Los agentes viajaron a Tula buscando a Fuentes, pero no lo encontraron. Entonces regresaron y golpearon a José Luis hasta el cansancio.


Pese a militar en el PRI desde 1961, su relación con Vicente Fox le permitió alcanzar una diputación y mantenerse en el puesto.

La información forma parte de un expediente que elaboró la Dirección Federal de Seguridad (DFS) –la extinta policía política– sobre Romero Deschamps e ilustra la forma en que operaba contra sus adversarios: con golpes y amenazas.

Los espías de la DFS empezaron a seguir a Romero Deschamps en noviembre de 1977, cuando a los 33 años se postuló como candidato a secretario general de la sección 35 del sindicato petrolero en la Refinería Azcapotzalco.

En 1979, cuando suspiraba por ser diputado federal, la DFS advirtió acusaciones de desvíos de fondos, como un supuesto fraude de más de un millón de pesos en la sección 35, al mando de Romero.

Las acusaciones de corrupción contra Romero fueron formalizadas ante la Procuraduría del DF por el comandante Jesús Terrón Serrano y por trabajadores de Pemex, encabezados por Rosalba Hernández.

Ya como diputado, –en su primero de tres periodos– el ahora líder petrolero volvió a ser acusado, ahora de un saqueo de combustible en la refinería de Azcapotzalco, el cual presuntamente era sustraído en pipas con doble fondo que le pertenecían.


Romero Deschamps fue uno de los principales promotores de la reforma energética del expresidente Enrique Peña Nieto.

También fue acusado de ordenar secuestros y golpizas de adversarios políticos, además de desviar fondos del sindicato para campañas políticas.

La misma práctica de desviar fondos a favor del PRI la utilizaría en el año 2000 para financiar con 100 millones de dólares la campaña presidencial del aspirante priista Francisco Labastida, en el escándalo conocido como Pemexgate.


El exsenador también fue vinculado a Carlos Salinas de Gortari y a las altas esferas de la política mexicana.

RECHAZA JUEZ DARLE AMPARO

El pasado 8 de enero, a nueve días de que cumpliera 75 años, Romero Deschamps solicitó un amparo con la demanda 11/2019 contra todos los jueces federales de la Ciudad de México, la Policía Federal, la Agencia de Investigación Criminal y su Policía Federal Ministerial, de la Fiscalía General de la República “contra cualquier orden de comparecencia o citatorio, y tener acceso a cualquier investigación en su contra”, con la consigna de que hombres vestidos de policías lo buscaron en las oficinas de sus abogados en la colonia Polanco.

Su solicitud sorprendió al país, el mismo que el pasado 27 de diciembre escuchó al presidente Andrés Manuel López Obrador presentar el plan nacional contra el robo de hidrocarburos, con lo que se supuso que el amparo sería una medida de protección ante cualquier “quinazo” que pudiera realizar el Gobierno federal en su contra para responsabilizarlo por el robo de combustible.

Sin embargo, el juez Jesús Alberto Chávez, quien procesó su demanda, otorgó a Romero Deschamps un plazo de cinco días para aclarar por escrito las razones para asegurar que los supuestos policías eran federales y no de otra corporación, lo cual no hizo. Esto llevó a que el juzgador rechazara este sábado otorgarle el amparo al dirigente del STPRM.


Movimientos disidentes del STRPM denuncian que Romero Deschamps ha usado la violencia y la intimidación para mantenerse como líder sindical por cuatro periodos.

El exsenador priista aún puede impugnar la decisión del juez ante un tribunal colegiado y, de ser aceptada, la autoridad tiene la facultad de ordenar al juzgador otorgar el amparo.

DISIDENCIA

El pasado viernes integrantes del Sindicato Petroleros de México (Petromex), alterno al STPRM dirigido por Romero Deschamps exigieron acelerar la toma de nota de su organización.

Reclamaron la indiferencia de la titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), Luisa María Alcalde Luján, ante la petición de luego de ya haber cumplido con los requisitos.

ESPIADO

El expediente de la DFS contra Romero Deschamps consta de 256 fojas y fue construido por Javier García Paniagua y Miguel Nazar Haro, dos leyendas del espionaje político en México.

Da cuenta del ascenso de Romero Deschamps como líder petrolero, en medio de múltiples acusaciones de secuestros y golpizas contra sus adversarios, la población y hasta contra un sacerdote; venta de plazas, desvío de recursos para campañas políticas e incluso tráfico de combustible.

La gran mayoría de los familiares directos e indirectos del líder sindical, contaron con contratos de trabajo dentro de Pemex que les garantizaban empleo, e incluso pueden heredar los puestos a otros familiares.

Con información de Agencia Reforma

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