Cohetes con impresoras 3D; apuesta europea frente a SpaceX

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PARÍS.- A primera vista queda claro que el nuevo cohete de transporte europeo Ariane 6 es diferente. La estructura del hangar de montaje para la principal parte del cohete en Les Mureaux, en los alrededores de París, es mucho más baja que la del modelo anterior, justo al lado. Esto se debe a que la sección de 30 metros de alto no se montará en vertical, como es habitual, sino en horizontal.

Esto reduce el consumo de energía en el edificio y facilita el montaje final, dice el director de la obra, Yoann Montier.

El nuevo cohete despegará dentro de algo más de dos años y los trabajos de preparación no sólo van a toda marcha en Les Moreaux, sino también en la estación espacial de Kourou, en la Guayana Francesa​, donde hay una nueva rampa de despegue, y en Bremen, Alemania, donde se está ampliando la fábrica de ensamblaje para la parte superior del cohete. Asimismo, en la localidad germana de Lampoldshausen ya se han realizado las primeras pruebas con una nueva variante del motor Vulcain.

El Ariane 6 es la respuesta de Europa a la nueva competencia de la empresa estadunidense SpaceX, del director ejecutivo de Tesla, Elon Musk. Éste no sólo llama la atención con sus anuncios de vuelos a Marte, sino que también ha incrementado notablemente la competencia en el sector de las lanzaderas espaciales.

Por esta razón, los costos son un aspecto de vital importancia en el desarrollo de los nuevos cohetes de ArianeGroup, una empresa conjunta formada por Airbus y la firma francesa de motores Safran, que cuenta con nueve mil trabajadores en Francia y Alemania.

El nuevo Ariane pondrá en órbita satélites a un costo 50 por ciento menor que su predecesor (Ariane 5). Por eso, los ingenieros han condensado y simplificado el proceso de producción. Los motores son los mismos que los de la última versión de los cohetes Vega. Y el Ariane 6 podrá despegar con dos o cuatro de ellos, dependiendo del empuje que se necesite. La nueva lanzadera podrá enviar al espacio tanto constelaciones –grandes flotas de satélites pequeños– como satélites de telecomunicaciones clásicos, normalmente de varias toneladas.

Algunas partes del cohete se fabricarán con impresoras 3D, como por ejemplo un inyector del motor Vulcain, que propulsa la parte principal y que ha sido adaptado para el Ariane 6, cuenta Philippe Girard. El inyector está compuesto por 200 piezas “que deben ser fabricadas y soldadas”, explica el francés. “Al fabricarlo con una impresora 3D se elabora de una vez”, destaca.

Pero, ¿será suficiente todo esto para el éxito del Ariane 6, encargado por la Agencia Espacial Europea (ESA) y financiado con dos mil 400 millones de euros de fondos públicos? SpaceX apuesta por el reciclaje de determinadas piezas de los cohetes, que vuelven a la tierra para su recuperación, como una manera de reducir costos. Pero para el Ariane 6 no está previsto hacer lo mismo. Un informe del think tank francés Institut Montaigne alertó hace unos meses de que, si finalmente se hace posible el reciclaje de las piezas, el Ariane 6 podría ser mucho más caro y menos flexible que sus competidores.

Sin embargo, el director ejecutivo de ArianeGroup, Alain Charmeau, no considera que el futuro pase necesariamente por el reciclaje de cohetes. “Hoy no tenemos ninguna certeza de que la reutilización sea la mejor solución para ser más baratos en el contexto europeo, pues esto sólo merecería la pena si se realizaran suficientes despegues”, dice.

Además, los proveedores de cohetes estadunidenses pueden recibir encargos estatales, que son tabú para los fabricantes extranjeros y en los que podrían exigir precios más altos, explica. “La competencia no es libre”, denuncia. “Esta ley no existe en Europa”. Por eso la empresa pide desde hace tiempo que los europeos garanticen a sus proveedores cinco misiones al año para clientes públicos, pero aún se debate sobre el tema. Charmeau destaca que para Europa lo más importante no es la carrera con los estadunidenses, sino los objetivos estratégicos y económicos: un sistema de cohetes de transporte propio y el desarrollo de la industria espacial.

El director general de la ESA, Jan Wörner, escribió en su blog: “En muchas discusiones a nivel político no ha cambiado el objetivo estratégico de garantizar el acceso autónomo europeo al espacio. Pero cada vez se habla más de que se debería abordar el tema del aumento de la presión en la competencia global”. Ni él ni el Institut Montaigne ponen en duda al Ariane 6, que es la decisión correcta, asegura. Pero es necesario debatir sobre las perspectivas a largo plazo, indicó el director general de la ESA.

En Vernon se ve cuál podría ser el futuro de la astronáutica europea. En esta localidad entre París y la costa de Normandía, ArianeGroup está construyendo motores. Una fábrica ubicada en un amplio terreno recuerda con sus áreas de trabajo conectadas a una startup: los ingenieros dan los últimos retoques a un nuevo motor llamado Prometheus, junto a sus compañeros de Ottobrunn, cerca de Múnich, que están conectados por videoconferencia.

Aquí sobre todo nos centramos en la viabilidad de la construcción”, dice Gerald Hagemann, director del desarrollo de propulsores de combustible líquido. El tamaño de una parte de la turbobomba, de acero de base níquel, por ejemplo, ha sido reducido de tal forma que se pueda fabricar con una impresora 3D.

Prometheus no solo será más barato, sino también reutilizable varias veces. En caso de que Europa se decida finalmente por este camino, un sistema de lanzadera reutilizable podría estar listo para 2030.

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