Florece el e-fraude; el más usado en México

CIUDAD DE MÉXICO.- El robo de información se convirtió en el principal tipo de fraude en México en 2017, una tendencia que seguirá al alza este año porque las empresas no son conscientes del peligro que corren y no hay un esfuerzo por parte de las autoridades para detener esta situación.

Arturo del Castillo, director asociado de Kroll en México, comentó que desde hace 10 años realizan el Reporte Global de Fraude y Riesgos en el que analizan la situación de más de una decena de países.

“Esta es la primera vez en las 10 ediciones que el tipo de fraude asociado con el robo de información se ubica en el primer puesto en México. Anteriormente, lo que más afectaba a las compañías era el robo de activos”, detalló en entrevista.

De acuerdo con los resultados, los incidentes de fraude en el país pasaron de 82 por ciento en 2016 a 85 por ciento en 2017, lo que significa que casi nueve de cada 10 compañías que operan en México han sido afectadas por algún tipo de fraude.

Y el ataque, robo o pérdida de información se presentó en el 38 por ciento de los casos, seguido de la corrupción, entendida como el pago de sobornos, y el robo de activos en tercer lugar.

Para Del Castillo, el aumento de este tipo de fraude se debe a que la economía mexicana se está modernizando en sus procesos productivos con la adopción de nuevas tecnologías, formas de trabajo y, en sí la automatización.

“Sin embargo, esa modernización no ha correspondido o ha sido salvaguardada con los controles internos adecuados. El control interno de las compañías está muy rezagado y, por ende, este tipo de fraude se ha podido incrementar”, advirtió.

LOS MÉTODOS

El reporte encontró los principales métodos y perpetradores del robo de información al interior de las empresas.

Los empleados junior o jóvenes, es decir, los que llevan poco tiempo laborando, son los que suelen realizar el robo y tienen varias formas de hacerlo.

Una de las principales es el uso de técnicas de ingeniería social, lo que significa hacerse pasar por un empleado con permisos o autorizaciones más altas para estar en zonas restrictivas y así sustraer documentos, ya sea en formato físico o digital.

“Otros métodos más sofisticados incluyen correos maliciosos que contienen códigos que intervienen en las redes, contaminan y obtienen los datos”, destacó el director asociado de Kroll.

De hecho, el porcentaje de incidentes cibernéticos reportados en México pasó de 82 por ciento en 2016 a 92 por ciento el año pasado.

Las infiltraciones son para eliminar información, implantar virus o gusanos, ataques de phishing o robar equipos con información delicada.

A FUTURO

“Nuestra presunción es que esta tendencia seguirá en aumento, ya que no vemos en este punto una concientización fuerte por el lado de las compañías, ni mayores esfuerzos por parte de los entes reguladores por manejar el tráfico ilegal de información”, agregó Del Castillo.

Por lo tanto, consideró que 2018 será un “año complicado” y difícilmente los indicadores de fraude se detendrán o controlarán.

Su recomendación es que las empresas y las autoridades tomen como ejemplo lo que se ha hecho en países como Israel y Noruega donde se ha avanzado en ciberseguridad y protección de datos. Sobre todo tomando en cuenta que, actualmente, en el país se tiene una posición reactiva ante el robo de información y, por eso, los perpetradores van uno o dos pasos adelantes.

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